Número 87, Año 16

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PRESENTACIÓN

Honor y honra a los mártires de Cananea


A 100 años de la histórica huelga de los mineros
de Cananea, Son., en 1906, en aras de reivindicar mejores condiciones de vida
y trabajo, de dignificar al trabajo y al trabajador, de darle dimensión
y proyección a su capacidad ideopolítica y organizativa, teniendo
como centro la unidad y la solidaridad de los trabajadores, TRABAJO Y DEMOCRACIA
HOY, se honra en presentar una edición especial, dedicada a las luchas
de los trabajadores que a través de la historia no han dudado en ofrendar
su vida, para legar a las futuras generaciones, una sociedad más justa,
humana y solidaria.



Recordar la historia, vivir la historia y hacer historia es
la gran tarea que tenemos los trabajadores que luchamos por la promoción
y liberación humana. Debemos recordar los contenidos ideopolíticos,
estratégicos y organizativos que han dado base, elementos y orientaciones,
para que las diversas generaciones puedan retroalimentarse para continuar forjando
y desarrollando, nuevas formas de organización y acción, para
reivindicar y dignificar el derecho a la vida, el derecho al trabajo y los derechos
de los trabajadores y sus organizaciones.


Recordar esa gesta de Cananea tiene un significado especial,
por el entorno socioeconómico y político que se vivía en
esa época: una dictadura política, un empresariado en su mayor
parte extranjero, con todas las prebendas que el régimen ofrecía
y una dependencia ante la nación vecina, que conjugadas, provocaron la
explotación y represión del pueblo, sus trabajadores y sus organizaciones.


Fue una lucha precursora por sus ideas, contenidos, capacidad
organizativa y proyecto político; ofreció un testimonio que se
multiplicó en diversos estados de la República en otras luchas
que fueron fundamentales en la revolución mexicana, logrando conquistar
derechos que fueron plasmados en la Constitución de 1917.


Y en esta edición especial se ha querido mostrar ese
entorno sociopolítico, ideológico; las condiciones de vida y trabajo
deplorables en la mayor parte de las empresas, la prepotencia y la corrupción
de autoridades y gran número de empresarios y sobre todo la explotación
a los trabajadores mexicanos.



Por eso nuestro interés de recordar la historia, forjada
con el sacrificio, con el ansia de la liberación humana, realizada con
el apoyo solidario de la familia y el pueblo mexicano y que debe recordarnos
que las conquistas, los derechos y libertades que se han logrado reivindicar,
se han debido a esa capacidad fraterna y solidaria, de entrega generosa de muchas
generaciones, que nos obligan a seguirlas defendiendo y promoviendo.


Lamentablemente en este año en que celebramos este centenario
de la gesta de los mineros de Cananea, nos reencontramos con la tragedia de
lo ocurrido a los mineros de Pasta de Conchos, en Sabinas, Coah., que por la
irresponsabilidad, la incapacidad, la prepotencia y la soberbia de quienes han
sido responsables de esta tragedia, han dejado a las familias y al pueblo en
un angustioso llamado a que se haga justicia, a que se encuentre responsables,
se les denuncie y castigue.


Esta tragedia ocurre precisamente por la falta de condiciones
de seguridad, por la que tantas generaciones de mineros han luchado, sin que
ni las autoridades, ni el Estado, ni las empresas y aun los sindicatos hayan
sabido promover.


Hoy nos encontramos en este marco de recordar a los mártires
de Cananea, pero también a los mártires de Cd. Lázaro Cárdenas
en Michoacán. Nuevamente los mineros, en su lucha por la libertad y autonomía
sindical, ejercen el derecho de huelga y la respuesta es la misma que hace 100
años: la policía, la represión, el encarcelamiento y la
amenaza de despido de su trabajo.



Por ello, esta edición especial honra las luchas y a
todos los que han ofrendado y sacrificado sus vidas por la defensa de sus derechos
y libertades fundamentales, por mejores condiciones de vida y trabajo, por una
sociedad más justa y humana, pero al mismo tiempo, denuncia este estado
actual de represión, de violación a las garantías individuales
y sociales, a la libertad y autonomía sindical.


El mejor homenaje en este centenario de esa trascendental huelga,
precursora de muchas luchas que seguirían dándole fe y credibilidad
a la organización y al Movimiento Sindical, debe ser el de reforzar la
voluntad política para continuar esta lucha por la dignificación
del trabajo y del trabajador, de manera unida y solidaria, para reconquistar
la democracia y la justicia social.






ESBOZO DEL DEVENIR LEGAL DE LA HUELGA


Edilia Ramírez *

En su concepción original entendida como la cesación
eventual del trabajo con objeto de colapsar el proceso productivo y procurar
someter el interés del patrón, al profesional de los trabajadores,
la huelga se juzga en un principio, como un acto reprobable y proscrito de violencia.
En 1303 el rey Eduardo I de Inglaterra prohibió las huelgas. Lo mismo
aconteció en Francia y en Alemania en el siglo XVI. En 1539 una huelga
de impostores en Lyon se prolongó por tanto tiempo, que dio margen a
que Francisco I expidiera un edicto severo, el 28 de diciembre de 1541, prohibiendo
cualquier suspensión brusca del trabajo.



La primera prohibición de la huelga se dio en Francia
con la ley Le Chapelier en 1791, que fue completada en el año 1810 con
los artículos 410 a 414 del Código Penal de Inglaterra, llamando
la atención que ni en Bélgica, ni en algunos países de
América Latina se le llegó a dar esa característica delictuosa.


Inglaterra, también convirtió en delito la suspensión
brusca del trabajo, cuando el parlamento dictó las leyes de 1780 y 1799,
según las cuales toda unión encaminada a obtener una mejora en
las condiciones de trabajo constituía una conspiración cuya finalidad
era restringir la libertad de la industria. Así, todos los miembros de
la unión incurrían en delito penal. La presión de los trabajadores
organizados y las crecientes contradicciones entre el capital y el trabajo obligaron
al Estado liberal a intervenir dentro del marco de las relaciones de trabajo,
reconociendo a la huelga como un derecho.


Así que más que un mero hecho social precedente
y ajeno al derecho, como simple fenómeno en bruto, la huelga emerge en
rigor como un acontecimiento fáctico, con repercusión legal, del
cual se derivan efectos relevantes que inciden sobre la vida de las relaciones
jurídicas que envuelve. En este sentido, se presenta no como una figura
jurídica, sino sólo como un modo de gestar condiciones para crear
o proteger precisamente derechos. Sus fines que pueden ser tan diversos y en
su caso, tan complejos, como peculiares sean la situación y los propósitos
que persigan los trabajadores. Lo contrario, o siquiera la intención
de limitar dichos fines fuera de la voluntad e intereses que persigan los huelguistas,
equivale a transgredir el alcance y real sentido de la autonomía colectiva
de los trabajadores. Y no es válido invocar que la razón y el
Estado de derecho son la justificación y límite necesario de todas
las pretensiones, porque en verdad se desprende que hay valores y principios
que son un coto obligado al proceder ordenado del hombre, de acuerdo con la
justicia y el bienestar general.


Todo hombre tiene el derecho, y en la especie, los trabajadores,
de que se respete su integridad, su existencia y su dignidad personal y familiar,
con motivo y ocasión de su trabajo. Por lo mismo, cuenta el trabajador
con la potestad de decidir, en conjunto con sus compañeros, la forma
e intensidad de sus movilizaciones de lucha y resistencia sindical para enfrentar
el abuso del patrón o inclusive del Estado, cuando desconozcan o violenten
su interés profesional. De esta suerte, es manifiesto que los fines de
la huelga dependen de lo peculiar y cambiante que resulten las causas que precipiten
los conflictos colectivos y que incidan en una huelga.



Así, después de la sorpresa y contundencia de
las movilizaciones proletarias, la huelga fue contemplada y regulada jurídicamente,
merced a la gran preocupación de los principales capitales, como un acto
criminal contrario al liberalismo y a los derechos fundamentales del hombre
particularmente, por lo que hace a las libertades de comercio, industria y trabajo.


Dentro de este desarrollo, es menester precisar que al correr
de algunas décadas la huelga cobró prestigio como figura jurídica,
entendiéndose como una especie de derecho natural a la abstención
del trabajo. Así, dentro del liberalismo económico clásico
y a la luz del derecho privado, esta situación fue contemplada como un
claro incumplimiento de la obligación de trabajar, agravado con el hecho
de su determinación colectiva y solidaria. Mas la proliferación
y trascendencia de las movilizaciones sindicales comprendidas dentro de la acción
directa, dieron pauta a que la huelga fuera por fin aceptada como un instrumento
válido para concertar las condiciones de trabajo e incluso para alcanzar
importantes reivindicaciones.


Pero por curiosa paradoja, si el 21 de marzo de 1864 con la
ley Waldeck Rousseau se derogaron en Francia los delitos de coalición
y de huelga, mediante la ley Ollier del 25 de mayo siguiente se tipificó
el delito contra la libertad de trabajo, que impedía a la coalición
huelguista presionar a los obreros con objeto de que respaldaran la eficacia
de la paralización de las labores.


Tolerados los derechos colectivos del trabajo, en cuanto expresión
de libertad y equivalente al derecho negativo de no laborar, la huelga ya no
fue perseguida penalmente, estando sometida de esta suerte, al marco civil y
de manera específica al derecho negocial común.



Así se le contempló como una figura equivalente
a la libertad irrestricta de trabajo, disfrutando de la protección legal
contra las amenazas o conductas que pudieran violentarla.


Entendida como libertad inherente al ser humano, la huelga
llevaría a excluir del ordenamiento jurídico vigente, medidas
destinadas a su limitación, admitiéndose que dicha libertad es
la cualidad de aquello que no se encuentra sujeto a ninguna especie de consentimiento.


La huelga no resta así, dependiente de ninguna ley,
y se justifica por sí misma, como resultante natural de la libertad individual
de trabajo. Como pronto se comprobaría en la praxis, evolucionó
esta tesis a la concepción de este instrumento como derecho de la personalidad
o derecho absoluto e intocable, inherente a la persona humana.


En México la huelga ha tenido en su evolución
tres etapas fundamentales: primero fue prohibida considerándose como
un delito, después fue permitida o tolerada bajo el principio de la libertad
de trabajo, pero sin ninguna protección para los huelguistas, de manera
que si ya no era un delito quedaban los trabajadores expuestos a que rescindieran
sus contratos y sin responsabilidad patronal.



Finalmente a partir de la Constitución Política
Mexicana de 1917 se consagró la Huelga como un derecho no solo permitido,
sino legalmente protegido al otorgarles garantías a los trabajadores
para una verdadera efectividad en el proceso legal de la Huelga.


* Abogada litigante área mercantil.






LAS LUCHAS OBRERAS PRECURSORAS DE LA REVOLUCIÓN
MEXICANA Y DEL ARTÍCULO 123 CONSTITUCIONAL


José Luis Contreras Montes *


Al cumplirse este año el centenario de la lucha de
los mineros de Cananea, Sonora y en el 2007 la lucha de los obreros textiles
de Río Blanco, Veracruz, es importante recordar éstas, no solamente
como gestas heroicas, pues no es pretensión sumarse a esos actos que
sin duda se promoverán desde el gobierno y los sindicatos corporativizados
que conmemoran dichas luchas pero, para petrificarlas y poco a poco mandarlas
al baúl de los recuerdos borrándolas de la conciencia histórica
y política de la clase trabajadora.



Es importante rescatar de estas luchas obreras las principales
lecciones que aún hoy, a cien años de distancia, siguen siendo
vigentes, en un país que es víctima del neoliberalismo, esa posición
reaccionaria y salvaje en la historia del capitalismo que tiene sumida en la
miseria a no menos de 50 millones de mexicanos y pretende dar la vuelta a la
historia acabando con la única legislación laboral social que
queda en el continente americano, fruto de un proceso revolucionario, en donde
tocó a los trabajadores ser precursores.


Para entender el origen, razón de ser y lecciones de
estas históricas luchas, es necesario en primer lugar, recordar que se
dan en el marco de una sociedad capitalista sometida al capital extranjero,
en aquella época, centralmente europeo y norteamericano, en donde en
los trabajadores carecían de los más elementales derechos y laboraban
en condiciones infrahumanas, por las extensas jornadas de trabajo, salarios
miserables y encadenados a las tiendas de raya (comercio obligatorio en los
centros de trabajo), sin seguridad social, sin derecho a la educación,
a la vivienda, y enfrentando la discriminación ante los trabajadores
extranjeros quienes en nuestro país laboraban y vivían en mejores
condiciones.


En la sociedad porfirista, ya existía una clase obrera
conformada por sectores como ferrocarrileros, mineros, textileros, de la industria
del tabaco y otros sectores de trabajadores que ya en ese entonces vivían
del trabajo asalariado, siendo explotados por el capital nacional y extranjero,
y fueron esas condiciones objetivas de explotación, lo que también
permitió que fuera entre la clase obrera, donde se dieran también
las primeras formas de organización sindical y política, que los
llevó a ser precursores de la revolución mexicana e impulsores
de los principales derechos que quedarían consagrados en la Constitución
Política de 1917, especialmente de los artículos 3°., 27 y
123.


Si bien es cierto las luchas que más se recuerdan son
las Cananea y Río Blanco, también lo es que si se miran sólo
así, se tiende a descontextualizarlas y por tanto, recordarlas exclusivamente
como un dato histórico y es importante no olvidar que las mismas formaron
parte de todo un proceso de organización y toma de conciencia ya que,
si bien es cierto éstas fueron sumamente importantes, es fundamental
recordar que en 1900, nació el periódico REGENERACION impulsado
por los hermanos Flores Magón y otros revolucionarios, que se convirtió
en el agente creador de conciencia, unidad y organización a través
de una labor clandestina y bajo la amenaza de pena de cárcel o muerte
sentenciada por la dictadura.



Durante este proceso se lograron organizar trabajadores ferrocarrileros,
textileros, mineros, tabacaleros, entre los más importantes a través
de formas clandestinas. A principios del siglo XX, se forma el Partido Liberal
Mexicano, con bases obreras organizadas y en una lucha constante por mejoras
laborales, pero que a su vez fueron más allá de reivindicaciones
laborales, para incorporar demandas y consignas revolucionarias, ante un régimen
entregado totalmente a los intereses de la oligarquía nacional y al capital
extranjero.


La lucha de Cananea, resumió a partir del 1°. de
junio de 1906, el descontento generalizado y que ya contaba con conciencia de
clase y organización, esta lucha no fue espontánea, sostuvo un
programa de demandas, como la jornada de 8 horas, salario mínimo justo
e igual que a los extranjeros, trato humano, demandas que eran enarboladas a
lo largo y ancho del país por los trabajadores.


Para el mes de julio de 1906, después de la represión,
el Partido Liberal lanza su famoso programa revolucionario, que resume las demandas
del pueblo de México y contempla a la clase obrera, a los campesinos,
indígenas, etc.


Para el 7 de enero de 1907, la lucha de los obreros textiles
de Río Blanco Veracruz, se sumó a este proceso que dio origen
a la Revolución Mexicana y fueron fortaleciendo las demandas de la clase
trabajadora. Para este año, como se señala anteriormente, no fueron
pocas las luchas y huelgas de los trabajadores ferrocarrileros, tabacaleros,
mineros y textileros.



Durante la revolución, los trabajadores siguie-ron luchando
y enarbolando sus demandas, no obstante, las acciones llevadas a cabo para dividirlos
y enfrentarlos a los campesinos, la mayoría logró mantenerse con
sus demandas, lo que dio lugar a la gran huelga general de julio agosto de 1916,
encabezada por el Sindicato Mexicano de Electricistas, por lograr el recono-cimiento
a su organización sindical, mejores condiciones de vida y mejores salarios,
lucha que sin duda se sumó históricamente a la lucha por establecer
los derechos de los trabajadores en la Constitución.


Recordar este proceso revolucionario, es fundamental en nuestros
días, las enseñanzas, entre otras fueron:





  1. La formulación del Artículo 123 fruto de una lucha de años
    por parte de los trabajadores. Nadie se los dió, lo conquistaron,
    tampoco se formó atrás de un escritorio por gente alejada
    de los trabajadores;

  2. La lucha obrera de Cananea, Río Blanco, de los ferrocarrileros,
    electricistas, entre otros, fue una lucha que buscó, además
    de sus demandas laborales, derrocar a la dictadura y representó una
    lucha antiimperialista.

  3. Estas luchas demostraron que los trabajadores tienen la capacidad de
    luchar por un cambio social, siempre y cuando se unifiquen, organicen y
    tomen conciencia de clase, a través de un programa de lucha, como
    lo fue el Programa del Partido Liberal.




* Presidente de la Asociación Nacional
de Abogados Democráticos (ANAD)






HACE UN SIGLO EMPEZÓ A HILARSE LA HISTORIA DE
RÍO BLANCO


Ma. de Lourdes Martínez *


Hace exactamente un siglo que inició el trabajo previo
de organización y concientización política de los obreros
del ramo textil en Río Blanco, Veracruz. En abril de 1906, se constituyó
el “El Gran Círculo de Obreros Libres", promovido por miembros
del Partido Liberal, cuyos dirigentes encabezaron una huelga que terminó
trágicamente.



La promoción de los círculos de obreros tuvo
casi una respuesta inmediata de la mayoría de los trabajadores textileros
de Puebla, Tlaxcala y del centro de Veracruz, donde las condiciones laborales
eran de de abuso, explotación y malos tratos.


Para junio de 1906, ya se habían constituido círculos
de obreros libres en las fábricas textiles de toda la zona y sus demandas
centrales eran aumento salarial, respeto a su dignidad laboral, fin de los abusos
en las tiendas de raya y de las multas.


Los dirigentes de Río Blanco, entre quienes destacaba
su presidente José Neyra, fueron el eje promotor de esas organizaciones.
No actuaban solos. El 16 de junio de 1906 firmaron un pacto para mantener relaciones
secretas con la Junta Revolucionaria del Partido Liberal Mexicano, que residía
en San Louis Missouri, la cual presidía Ricardo Flores Magón.
En ese pacto se comprometieron a organizar a los obreros para luchar “por
todos los medios contra los oprobios del capitalismo y la dictadura de Porfirio
Díaz”.


CONDICIONES PREVIAS:


El salario promedio de los trabajadores textileros de Río Blanco y de
toda la zona de Orizaba era de 25 y 75 centavos diarios para los hombres, de
36 centavos para las mujeres y de 25 centavos para los niños. Este ingreso
se convertía en polvo. Una parte de su salario era pagada en vales, canjeables
exclusivamente en la tienda de raya de la fábrica. Los precios al menudeo,
se imponían por el propietario de la tienda de raya, que casi siempre
era dueño o pariente de los dueños de la fábrica, o pertenecía
a la estructura de capataces. Un kilo de arroz promediaba 23 pesos, el de azúcar
22 pesos, el de café 59 pesos, el de fríjol 11 pesos, el de carne
24 pesos.


La jornada de trabajo iniciaba a las 6:00 de la mañana
y terminaba 12 o 14 horas más tarde. De sol a sol. El turno nocturno
iniciaba a las 9 de la noche y terminaba a las 6 de mañana. La mayoría
de los dueños de las fábricas eran extranjeros, por lo que el
trato que daban a sus trabajadores era indigno. Humillaciones, agresiones físicas
y verbales eran cotidianas. Los dueños de las fábricas y capataces,
para colmo, eran también las autoridades del pueblo. Imponían
multas a los trabajadores por todo, hasta por causas absurdas afuera como adentro
de la fábrica.


Pero esta situación no era exclusiva de Río Blanco,
Nogales y Santa Rosa, Veracruz, así sobrevivían los trabajadores
en el país entero.


Las demandas de los trabajadores de Río Blanco eran
casi las mismas que 40 años antes habían enarbolado en su huelga,
los obreros de las fábricas de tejidos de algodón San Ildefonso
y La Colmena. Con esta huelga comenzó una serie de conflictos obrero
patronales en todo el país y en distintas ramas de la incipiente industria
del México independiente.



Para 1906, las condiciones de trabajo en México, casi
no habían cambiado, sólo aumentó notablemente el número
de obreros y dirigentes laborales encarcelados, desterrados o asesinados, así
como la experiencia en su organización.


EL GRAN CÍRCULO DE OBREROS LIBRES

El primer “Gran Círculo de Obreros” se creó en enero
de 1869 bajo la denominación de “Círculo Proletario”
y, desde entonces, surgieron dos tendencias en la organización del movimiento
obrero mexicano: la del anarquismo que fue influido por Proudhon y la del socialismo.


El Partido Liberal estaba impregnado de las ideas anarquistas
y sus principales dirigentes estaban exiliados en Texas. Pero hacían
incursiones de propaganda y de organización en México.



Así lograron aglutinar en 1905 a los mineros de Cananea,
Sonora, quienes estallaron su huelga el primero de junio de 1906, con las demandas
de aumento salarial y jornada laboral de 8 horas máximo, trato digno,
fin de las tiendas de raya, alto a las multas.


Parte del Programa del Partido Liberal y su Manifiesto a la
Nación, que se publicó el primero de julio de 1906, se había
redactado en el fragor de la huelga de Cananea. En el apartado Capital y Trabajo,
planteaban la creación de una legislación laboral que fijara la
jornada máxima de 8 horas de trabajo y salario mínimo, la forma
de pago, el trabajo infantil, condiciones de seguridad e higiene y castigo para
los patrones que infringieran esa ley.


Los mineros de Cananea fueron reprimidos el mismo día
que estallaron su huelga. Decenas de obreros fueron asesinados y heridos. Sus
dirigentes quedaron detenidos.




Ya desde marzo de 1906 en la fábrica textilera de Río Blanco,
Veracruz, los miembros del Partido Liberal Mexicano habían comenzado
su labor de propaganda y organización. Para el primero de abril, ya habían
formado el Gran Círculo de Obreros Libres de Río Blanco, Veracruz.


Fue tal su impacto, que un mes y medio más tarde, habían
creado estos círculos en toda la zona textilera de Orizaba, Veracruz
(Nogales, Santa Rosa, San Lorenzo y Río Blanco).


A toda acción corresponde una reacción y los
empresarios de la zona pretendieron arrestar a los dirigentes, entre quienes
se encontraba José Neyra. Antes de que eso ocurrieran el 14 de junio
de 1906, los líderes magonistas huyeron a la ciudad de México.


En la presidencia del “Gran Círculo de Obreros
Libres”, quedó José Morales (no por elección sino
a propuesta del propio José Neyra), a quien más tarde se le acusó
de traidor y de dar información a las autoridades y a los patrones, sobre
los integrantes de estos organismos, facilitándoles las aprehensiones
y despidos de trabajadores organizados.



Los empresarios de la zona publicaron, en noviembre de 1906
un reglamento de trabajo que prohibía todo tipo de organización.
Las contradicciones se agudizaron y el 3 de diciembre del mismo año los
trabajadores textileros de la zona de Puebla y Tlaxcala, se declararon en huelga.


Los obreros de las fábricas textiles de la zona de Orizaba,
Veracruz, en ese momento sólo se solidarizaron con alimentos y apoyo
económico.


Los patrones de la región, que también se habían
organizado en el "Centro Industrial Mexicano", determinaron cerrar
sus fábricas, en esos estados, además de Querétaro, Jalisco
y Distrito Federal. Se declararon en paro patronal, en plena navidad, el 24
de diciembre de 1906.



Los representantes de los círculos obreros de Orizaba
y Puebla, se dirigieron al presidente Porfirio Díaz, para solicitarle
su intermediación y llegar a una solución negociada del conflicto.


Le entregaron un pliego petitorio con sus demandas básicas
de aumento salarial, trato digno, eliminación de las tiendas de raya
y jornadas laborales de 8 horas diarios, entre otras.


El presidente en respuesta emitió un laudo, totalmente
desfavorable para los trabajadores, en el que los obligaba a regresar a sus
actividades el 7 de enero de 1907, sin ninguna concesión. Los obreros
debían retornar a su empleo, bajo las mismas condiciones previas a las
huelgas. En Puebla y Tlaxcala los trabajadores obedecieron el laudo presidencial.
Pero en la región de Orizaba no. Un grupo de trabajadores que encabezaban
Rafael Moreno y Manuel Juárez, dirigentes del Gran Círculo Obreros
Libres de Santa Rosa, lo rechazaron.


Lejos de entrar a trabajar a las 6:00 de la mañana,
hora en que los silbatos de ingreso sonaban, los obreros se aglutinaron en la
entrada de la fábrica de Río Blanco.



PRINCIPIO Y FIN DE LA HUELGA DE RÌO BLANCO

Algunos trabajadores, a los que llamaban “los recortados”, porque
se apartaban de los dirigentes obreros y de los huelguistas, traspasaron la
puerta para reanudar sus actividades, eran lo que hoy se denominarían
esquiroles. "Muchas mujeres –obreras- ocultas entre los árboles,
aplicaron la acción directa en contra de los trabajadores que pretendían
reanudar sus labores", señaló el periodista José Ortiz
Petricioli, en su investigación sobre "La Tragedia del 7 de Enero".
Esas mujeres habían llevado tortillas de maíz para arrojarlas
a los pies de “los recortados”, como ofensa, en señal de
que estaban hambreados, para que se las comieran, se quitaran el hambre y no
entraran a trabajar.


José Ortiz Petricioli, fue subteniente en la revolución
mexicana, en la subdivisión Oriente, y participó desde 1919 como
periodista de la Confederación Regional Obrera Mexicana en Puebla, estuvo
a cargo del semanario "El Germinal".



Él recopiló narraciones de algunos sobrevivientes
de la masacre de Río Blanco y las publicó en 1940. Ahí
expone lo que recordaron los pocos sobrevivientes de la huelga:


"Empezaba apenas a clarear el día. Eran como
las seis de la mañana. A la entrada de la fábrica de Río
Blanco, vigilada por el cuerpo de rurales se amotinó la gente…
Frente a la fábrica se encontraba la tienda de raya del señor
Víctor Garcín (de origen francés); en esa tienda además
de vender toda clase de artículos de primera necesidad se vendía
pan, y como a las seis de la mañana, salió de la tienda un panadero
cargando una canasta y se dirigió a la fábrica…el mozo no
tomó en cuenta que tenía que pasar en medio de la muchedumbre
con el ánimo completamente caldeado por las injusticias sufridas…


Existe la circunstancia de que con anterioridad, algunas
mujeres se acercaron a Víctor Garcín pidiéndole víveres
a crédito y este señor, probablemente de acuerdo con las empresas
para presionar de hambre a los trabajadores, negó la mercancía
solicitada y en cambio prodigó una andanada de insultos a las solicitantes…este
extranjero había creado un odio hacia él…



El mozo de la panadería se aventuró a pasar
entre los huelguistas y precisamente a unos cuantos metros de la puerta de la
fábrica, alguno de los trabajadores, que no fue posible saber quién,
dio un golpe a la canasta y el pan cayo al suelo. La mercancía fue pisoteada…


El señor Garcín insistió en la intención
de que el pan fuera llevado a la fábrica…pero los trabajadores
repitieron las escenas anteriores... Entonces, y también se ignora quien,
uno de los huelguistas arrojó una piedra haciendo pedazos el vidrio (de
la tienda de raya). Esa fue la señal para el motín. Por el cristal
roto algunos trabajadores penetraron al interior de la tienda y abriendo las
puertas comenzaron a saquearla tirando en mitad de la calle toda la mercancía…”


La tienda de raya del señor Garcín en Río
Blanco fue incendiada por los trabajadores, que luego se dirigieron a la fábrica
textil de Nogales, donde el francés tenía otra tienda de raya,
a la que también le prendieron fuego.



A las once de la mañana los trabajadores se dirigían
hacia Santa Rosa, cuando fueron atajados a la salida de Nogales por el Trece
Batallón del Ejército y los rurales. Ahí cayeron las primeras
víctimas de las descargas de fuego.


Comenzó la desbandada, los trabajadores de Río
Blanco corrieron hacia Santa Rosa, donde otro grupo de obreros ya habían
incendiado la tienda de raya, propiedad del mismo Garcín. Llegaron diezmados
a Santa Rosa, espantados, perseguidos por los soldados del Trece Batallón
y los rurales.


Los trabajadores intentaron refugiarse del ataque en los montes.
Aunque de nada les valió. Hasta allá llegó la soldadera.
La represión siguió días después, la orden era matar
a todo sospechoso.


A los dirigentes de Santa Rosa los acusaron de incendiar la
casa del líder de Río Blanco, José Morales, al que habían
señalado como traidor, lo aprehendieron y les aplicaron la “ley
fuga”.



El local del “Gran Círculo de Obreros Libres”
fue cerrado el 11 de enero de 1906.


“En la estación de Río Blanco concentraron
cinco plataformas llenas de cadáveres”. El tren partió rumbo
al puerto de Veracruz, donde los cuerpos fueron arrojados al mar.


* Periodista conductora del programa radial
"Frecuencia Laboral"






EL PROGRAMA DE 1906 Y LA ORGANIZACIÓN DEL PARTIDO
LIBERAL: PRECURSORES DE LA REVOLUCIÓN DE 1910 Y DE LA CONSTITUCIÓN
DE 1917






El Partido liberal, dispersado por las persecuciones
de la Dictadura, débil, casi agonizante por mucho tiempo, ha logrado
rehacerse, y hoy rápidamente se organiza. El Partido Liberal lucha
contra el despotismo reinante hoy en nuestra Patria, y seguro como está
triunfará al fin sobre la Dictadura.

Programa y manifiesto del PLM, 1° de julio de 1906.






Oscar Alzaga Sanchez *


Varias de las metas propuestas por el Partido Liberal Mexicano
(PLM) no las lograría el mismo partido, pero su sueño, su lucha
incansable y sobre todo el papel precursor y de principal ideólogo de
la Revolución de 1910 y de la Constitución de 1917, sí
serían definitivos. Entender todas las acciones, la articulación
y la influencia del PLM en la historia de México, no ha sido fácil.
Hay estudiosos que todavía ven como hechos aislados o desvinculados las
publicaciones del PLM de las huelgas de Cananea y Río Blanco; la organización
de los Clubes liberales de los Círculos Obreros; el Programa de 1906
de la acción organizativa del partido y ésta, de los levantamientos
armados de 1908 y 1909. Cuando haciendo una lectura cuidadosa de la historia
(y de la escrita por el PLM y sus miembros), apreciamos que sus múltiples
tareas formaban parte de una estrategia articulada y coherente de la lucha planeada
y organizada por el PLM, de corto y largo plazo.


Los objetivos del Programa del PLM no se cumplieron cabalmente,
ni sería el PLM quien encabezara la caída de la dictadura en 1911,
ni tampoco sus miembros más destacados estarían en el Constituyente
de 1917. Pero que duda cabe que el programa del PLM sería el más
completo de todas las corrientes políticas de la revolución. Así,
mientras Madero levantaba la bandera del sufragio efectivo y la no reelección,
para Carranza era restablecer el orden constitucional (de 1857), para Zapata
era tierra y libertad y para Villa un programa parcial y tardío. Mientras
que el Programa de 1906 contenía lo más cercano a los grandes
fines del constituyente de 1917: educación y cultura (art. 3°.),
la reforma agraria y la propiedad originaria y soberanía (art. 27), limitar
al clero (art. 30) y los derechos sociales y laborales (art. 123). Precisamente,
los grandes avances de la revolución los proponía el PLM con una
labor organizativa y de amplia difusión de prensa, sobre todo en Regeneración.
Dejando una profunda huella en la historia de moderna de México.



No dejamos de advertir que fueron muchas las corrientes precursoras
y participantes en la revolución, que fue muy larga la duración
de ésta, lo que vuelve más compleja su comprensión, ni
que el PLM cometió errores como el deslinde y ataque a Villa y la División
del Norte, que llevó a su dirigente Ricardo Flores Magón a un
fuerte debate con Zapata por ese motivo. Aquí destacamos sus aportes
perennes. En la indispensable lectura del libro que recopila los escritos de
Regeneración, nos dice Armando Bartra en la introducción: “Una
corriente política e ideológica: el magonismo. Una organización
partidaria que llega a ser de masas: el Partido Liberal. Una publicación
que a lo largo de 18 años instrumenta periodísticamente una política:
Regeneración.


“Son estos tres aspectos, inseparables y complementarios,
los que definen la tendencia política de masas más radical, más
deslindada y más coherente de las que confluyen en la revolución
mexicana de 1910-1917.”


La trascendencia del Programa de 1906 del PLM, radica en que
se convertirá en la principal alternativa de un nuevo tipo de estado
social, para sustituir el de la dictadura, por ello se retoma con fuerza en
el constituyente de 1917, en la coyuntura en la que las fuerzas triunfantes
superan la Constitución Liberal de 1857 y optan por una Constitución
Social, la de 1917, la primera en el mundo en elevar a ese rango los derechos
del trabajo.



El Programa de 1906 no sólo contiene un listado de demandas
y necesidades de los trabajadores rurales y urbanos, parte primero de reconocer
a la clase obrera como sujeto histórico y socioeconómico fundamental
para el desarrollo del país e indispensable para el cambio democrático.


Porque en el México de 1910, había un millón
400 mil asalariados y una clase obrera de casi 800 mil trabajadores (siendo
ya entonces la industria el motor de la economía), junto con 3,5 millones
de campesinos, en una población de 15 millones de habitantes. Porque
el PLM fue el primer partido de nuevo tipo en el país, en considerar
a la clase obrera y al campesinado actores fundamentales del cambio político
y democrático. En el país ya había un sistema capitalista
entonces, como lo afirma Alonso Aguilar en su rigurosa obra Dialéctica
de la Economía Mexicana
(1968), pero subdesarrollado y dependiente.


El PLM no influiría en todas las luchas obreras de 1900
a 1910, pero si en las principales: Cananea y Río Blanco, vincularía
a ellas las demandas coyunturales con las de alcance histórico: salario
mínimo, jornada máxima de 8 horas, libertad sindical, de expresión
y manifestación, la igualdad de los trabajadores ante la ley, nacionales
y extranjeros, la lucha contra la dictadura y por la democracia política.
Porque el PLM profesaba una ideología anarco revolucionaria, muy alejada
y aun contraria a la anarco sindical. La revolución política y
social era la meta del PLM, y en torno a ella giraban todas sus acciones y luchas.
El más lúcido e importante de sus dirigentes, Ricardo Flores Magón,
en 1916 afirmaba: “El sindicato no debe ser considerado sino como una
fuerza que sirve para que el obrero obtenga mejores salarios y trato más
decente, pero de eso, a que redima al trabajador de la cadena de explotación
capitalista, media un abismo. El sindicato no redime porque no está instituido
para la expropiación de la riqueza social en beneficio de los productores.”


* Abogado Laboralista





LAS LUCHAS DE ZAPATA Y VILLA



Manuel Fuentes Muñiz *


El Plan de Ayala del 25 de noviembre de 1911 impulsado por
el ejército insurgente dirigido por Emiliano Zapata buscaba como propósito
“…acabar con la tiranía que nos oprime y redimir a la patria
de las dictaduras que se nos imponen”. Con el lema de “libertad,
justicia y ley”, la demanda era que “..los terrenos, montes y aguas
que hayan usurpado los hacendados, científicos o caciques a la sombra
de la justicia venal..” regresarán a sus legítimos propietarios.


El movimiento zapatista denunciaba en el texto del Plan de
Ayala “..que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos
no son más dueños de la tierra que pisan, sufriendo los horrores
de la miseria sin poder mejorar en nada su condición social ni poderse
dedicar a la industria o la agricultura, por estar monopolizadas en unas cuantas
manos las tierras montes y aguas”


Los zapatistas recriminaban que el pueblo fue a derramar su
sangre “..para reconquistar libertades y reinvidicar sus derechos conculcados,
y no para que un hombre se adueñara del poder..” refiriéndose
a Francisco I. Madero. Lo acusaban de haber dejado “..en pie la mayoría
de los poderes gubernativos y elementos corrompidos de opresión del gobierno
dictatorial de Porfirio Díaz” en perjuicio del pueblo.



Hubo entre los zapatistas y los magonistas mucha cercanía,
no solo porque Zapata ofreció entregar todo el papel que se necesitara
para editar el periódico Regeneración, en caso de que se publicase
en territorio controlado por las fuerzas surianas, al tener el control de la
gran fábrica de San Rafael, que operaba en el estado de Morelos sino
también porque habían coincidencia en la fórmula de expropiación
de bienes para reinvindicar al pueblo.


Zapata consideraba la fórmula de la expropiación
para con ella regresar al pueblo las propiedades que originalmente les pertenecía;
Flores Magón era terminante: demandaba la abolición de la propiedad
privada porque ella asfixia “..la libre iniciativa y la libre asociación
de los seres humanos”. Decía: “no hay que esperar nada bueno
de los gobiernos y ..la emancipación de los trabajadores debe ser obra
de los trabajadores mismos”.


La lucha de Francisco Villa mostraba un paralelismo en la
estrategia de expropiación que impulsaba Emiliano Zapata por la vía
de los hechos y que sustentaba Flores Magón. Villa impulsó sus
ideas como gobernador del Estado de Chihuahua en su decreto del 21 de diciembre
de 1913 en el que anunció la expropiación temporal en propiedades
de la oligarquía mexicana en ese Estado. En los hechos en las áreas
ocupadas por sus tropas, “muchos españoles fueron sometidos a expropiaciones
y expulsados El propósito que se perseguía, una vez que la revolución
triunfara, eran diversos: para financiar las pensiones de las viudas y huérfanos
de los soldados revolucionarios, para dar tierra a los veteranos de la revolución,
para reintegrar a todos los pueblos las tierras que les habían expropiado
los hacendados.


La posición de Villa para justificar estas medidas era
que los “hacendados debían enormes cantidades de dinero al estado,
ya que durante años habían pagado impuestos menores a los que
les correspondían”.



El caso fue evidente en el caso de un hacendado de apellido
Terrazas que sus tierras tenían un valor entre los 50 y 100 millones
de pesos pero para propósitos fiscales las propiedades estaban valuadas
en un millón 700 mil pesos; esto significaba que este personaje prácticamente
no pagaba impuestos.


Estas medidas expropiatorias implementadas por Francisco Villa
lograron un beneficio para la población de menores recursos. Grandes
cantidades de reses fueron enviadas a los mercados de Chihuahua y los precios
se redujeron drásticamente. Reportes del diario estadounidense El Paso
Times del 17 de enero de 1914 revelaron que: “Mexicanos desempleados de
las devastadas operaciones mineras y madereras reciben raciones de alimentos
diarias (..) del ejército constitucionalista”.


* Abogado laboralista


1. Womack Jr., John, Zapata y la revolución mexicana, Edit siglo XXI,
19ª ed., México, 1994, pp 394-396

2. Flores Magón Ricardo y otros Regeneración, 1900-1918, Prologo,
selección y notas de Armando Bartra, Ediciones Era, 4ª reimp., México
1982 pp 360, 361

3. Iglesias, Severo, Sindicalismo y socialismo en México, Edit. Grijalbo,
2ª ed. México 1970, pp 34 y 35

4. Katz, Friedrich, Imágenes de Pancho Villa, Ediciones Era, CONACULTA-INAH,
México 1999, pp 20 y 21






EL DERECHO DE HUELGA LUEGO DE CANANEA






La huelga es la suspensión concertada del
trabajo llevada a cabo para imponer y hacer cumplir condiciones de justicia
social, como un transitorio, en espera de una transformación de
las estructuras políticas, sociales y jurídicas, que pongan
la riqueza y la economía al servicio de todos los hombres y de
todos los pueblos para lograr la satisfacción integral de su necesidad.

Mario de la Cueva






Jesús Luna Arias *


A finales del siglo XIX la clase obrera Mexicana estaba inexperta,
dispersa y desorganizada, sin embargo, esto no impidió que en algunos
lugares del país donde se encontraban los principales centros de trabajo
se dieran luchas por conseguir mejores condiciones de vida y trabajo, es importante
señalar que en la Constitución de 1857 en su artículo 5
se establece que a nadie se le podía obligar a prestar trabajos personales
sin la justa retribución, la huelga, podría enmarcarse en este
articulo. Es importante destacar que la huelga también estaba penalizada
en el Código Penal de 1871. No obstante, tenemos que en 1868 se registra
una huelga por los trabajadores de tejidos de Tlalpan donde se logra la reducción
de la jornada de 18 horas a 12 para las mujeres y los niños. En 1901,
la Unión de mecánicos mexicanos estalla la huelga siendo aprendidos
los dirigentes; en 1906, vuelven a hacer una huelga en la Unión sin que
consiguieran solución a sus planteamientos. Es en las huelgas de Cananea,
Sonora en 1906 y Río Blanco, Veracruz en 1907, donde se mostró
un grado de organización diferente por parte de los trabajadores. Sin
duda, estos movimientos reprimidos por el gobierno, dieron paso años
mas tarde, a la caída del gobierno porfirista.


Al triunfo de la revolución, surgen más movimientos
huelguísticos como son: el del 28 de marzo de 1916 de los trabajadores
de la compañía de tranviarios de la Ciudad de México que
exigía aumento a los salarios y tuvo como respuesta del gobierno revolucionario
los fusiles y las bayonetas al igual que lo hiciera el dictador Porfirio Díaz
antes. El 31 de julio, estalla una huelga general en el Distrito Federal; los
sindicatos solicitan el pago de sus salarios en oro y aumento del 50%. El Presidente
ordena el cierre de la casa del Obrero Mundial, y la expulsión de los
sindicatos del Jockey Club, arrestar al comité de huelga y a los principales
dirigentes, pero los trabajadores no se dejaron intimidar y estallan la huelga.
Ese día, la ciudad amaneció sin luz eléctrica, los tranvías
no funcionaron, dejó de fluir el agua potable y las grandes empresas
quedaron paralizadas al igual que algunos servicios públicos, sin duda
alguna, una hermosa demostración del poder de los trabajadores. Sin embargo,
la respuesta del gobierno fue el decreto del 1ª de agosto de 1916 que en
su artículo 1o decretaba la pena de muerte para los bandidos y salteadores
de caminos, según el texto inicial. Carranza, amplía este decreto
imponiendo la pena de muerte a los trabajadores que promovieran las huelgas
en contra de las empresas que prestaran servicios públicos. Así,
una hora después de emitir este decreto, ordenó al ejército
romper la huelga.



Durante este período, lo que destaca es que por encima
de un precepto Constitucional, pues lo era el articulo 5, se antepone lo mencionado
en el Código Penal del 7 de diciembre de 1871 que en su artículo
925 tipificaba la siguiente figura delictiva. “Se impondrá de ocho
días a tres meses de arresto y multa de veinte a quinientos pesos, o
una sola de estas dos penas, a los que formen tumulto o mítin, o empleen
de cualquier otro modo la violencia física o moral, con el objeto de
hacer que suban o bajen los salarios o jornadas de los operarios, o de impedir
el libre ejercicio de la industria o del trabajo”. Esto, con el decreto
de Carranza de la pena de muerte, hacia complicado que los trabajadores ejercieran
su voluntad y derecho de la huelga por conquistar mejores prestaciones. Sin
embargo, lo hicieron y fue factor determinante para que los legisladores del
Constituyente del 17 dieran origen al artículo 123.


Existen antecedentes previos a la promulgación del articulo
123, es el caso de la primera legislación que expresamente reglamenta
la huelga y fuera promulgada por el general Salvador Alvarado, gobernador de
Yucatán el 11 de diciembre de 1915. Esta ley fue conocida como Ley de
trabajo del Estado y en su artículo 20 señalaba “La huelga,
el paro de obreros, es el acto de cualquier número de trabajadores que
estando o habiendo estado en el empleo del o de varios patrones…”


El derecho de huelga surge entonces como inalienable e imprescriptible
para los trabajadores de los Estados Unidos Mexicanos aunque en el artículo
123 no se define lo que es la huelga, pero la contempla como un derecho de los
trabajadores, señalando cuándo se considera lícita y cuando
ilícita y establece los términos para hacerla estallar. Será
en la Ley Federal de Trabajo que años más tarde se reglamentaria
tal derecho.


A partir del surgimiento del 123 son memorables los movimientos
huelguísticos, muchos de estos, salvajemente reprimidos, como los ferrocarrileros,
médicos, profesores; pero también muchos de estos movimientos
han dejado enseñanzas y derechos que dan origen a prestaciones que lamentablemente,
se están dejando perder hoy en día, es el caso de los petroleros,
electricistas y muchos otros.



Hoy, este derecho y a pesar de que han transcurridos 89 años
de su promulgación es todavía negado a sectores de trabajadores
como los que están en el llamado apartado “B” y que se refiere
principalmente a los trabajadores al servicio del Estado quienes, de conformidad
con las modificaciones a la Constitución, están impedidos legalmente
por toda la serie de obstáculos que señala la Ley reglamentaria.


Para el caso de los trabajadores que están en el apartado
“A”, tampoco han estado exentos de que los distintos gobiernos con
argucias como las empleadas por Carranza en 1916 o como Porfirio Díaz,
les sea aplicada la represión y vulnerados sus derechos, es el caso de
los electricistas y telefonistas, estos últimos que en sus buenos momentos
y cuando han buscado ejercer tal derecho les es aplicada la requisa, o algún
otro invento sofisticado de algún abogado huizachero.


Hoy día y salvo honrosas excepciones, el derecho de
huelga es violentando sistemáticamente por quienes juraron respetar y
hacer respetar la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.


* Abogado laboralista







EL ARTÍCULO 123; ORIGEN, GESTACIÓN Y VIGENCIA



Enrique Larios *


La economía durante el porfiriato (finales del siglo
XIX y primer década del XX) era abundante, pero se caracterizaba por
ser exageradamente generosa con un reducido número de ricos, mientras
que los trabajadores y sus familias sufrían explotación, miseria
y represión.


Había importantes industrias rurales y las menos eran
urbanas, distinguiéndose sus dueños por el trato despótico
y dominante para las personas que empleaban; los patrones no pagaban los salarios
con dinero, sino con vales que sólo eran canjeables por mercancías
en las “tiendas de raya”, donde el encargado ordenaba que necesidades

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salomon lemus lozano Sobre 14/09/2011 13:29:11
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Agradecere la ayuda que me puedan prestar para poder tener comunicacion electronica con el C. C. RAFAEL TRUJANO FERMOSO miembro del Escalafon de Auxiliares de Trafico en TELEFONOS DE MEXICO Y EL STRM, SALUDOS.
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