La Productividad Bajo Sospecha
INDICE
CAPÍTULO 1. LAS NUEVAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO
1.1 La globalización macroeconómica y la flexibilidad
microeconómica
1.2 Las tendencias técnico-organizacionales
1.3 Los retos sindicales
CAPÍTULO 2. EL METABOLISMO DE LA EMPRESA EN ECONOMÍAS DE MERCADO
2.1 El objetivo
2.2 Las metamorfosis
2.3 Las contradicciones
CAPÍTULO 3. LA PRODUCTIVIDAD. EL CONCEPTO, SU MEDICIÓN Y SU PAGO
3.1 Los antecedentes
3.2 El concepto
3.3 La medición
3.4 El pago
CAPÍTULO 4. LA PRODUCTIVIDAD. LOS FACTORES Y LOS RESPONSABLES
4.1 Los factores
4.2 Los responsables
CAPÍTULO 5. LA PRODUCTIVIDAD. LA PERSPECTIVA DEL TRABAJADOR
5.1 La perspectiva
5.2 Los niveles de conciencia
5.3 La paradoja del "explotado feliz"
CAPÍTULO 6. LA PRODUCTIVIDAD. LA ESTRATEGÍA SINDICAL
6.1 Los dilemas
6.2 Las premisas
6.3 La estrategía
6.4 La metodología
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
NOTAS
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PRESENTACIÓN
Una de las medidas que tomaron los que gobernaban este país,
hace algunos años, fue la apertura comercial, obligados por la crisis
económica, el problema de la deuda y las presiones de organismos internacionales
como el Fondo Monetario Internacional. Al abrirse el mercado nacional, las empresas
mexicanas tuvieron que competir con otras (muchas de ellas grandes trasnacionales)
de otros países en donde las condiciones socio-económicas y productivas
eran muy diferentes.
Las consecuencias de esta política están a la
vista: cadenas productivas desarticuladas, cierre o quiebra de muchas empresas,
pérdida de la mitad del mercado interno, además de las repercusiones
que tuvo todo esto en el ámbito social como el desempleo, subempleo y
los bajos salarios. Las empresas que sobrevivieron lo hicieron con muchos sacrificios,
invirtiendo en nuevas tecnologías, cambiando sus métodos de trabajo
u orientando sus productos a otros mercados.
Apareció entonces, en el lenguaje oficial y empresarial,
la palabra productividad. "Ser más productivos es lo único
que nos sacará adelante en este mundo de economías globalizadas";
"con productividad nuestros productos podrán competir en el mercado
internacional, se crearán más empleos y se mejorarán los
salarios", se empezó a escuchar en esos medios. Se convirtió
en la palabra de moda y en la más debatida, ya sea tratando de encontrar
la definición más correcta y completa del término o buscando
el método o fórmula más efectiva para ponerla en práctica
en las empresas.
La suerte ha sido diversa en la realidad. Las empresas grandes
y no pocas medianas han recurrido a diferentes formas y métodos para
incrementar la productividad, en algunos casos tomando en cuenta a los trabajadores
y sus directivas y en otros simplemente imponiendo los nuevos sistemas de trabajo.
La autoridad, por su parte, determinó que en las revisiones contractuales,
se incluyera el concepto de productividad y se diera un incentivo o bono a los
trabajadores como una compensación a su esfuerzo.
Pero, ¿Qué es realmente la productividad? ¿por
qué o a quién sirve mejorarla? ¿cómo se mide?. A
estas preguntas se les puede dar respuesta desde el punto de vista teórico,
técnico o lógico, pero en la práctica no es tan sencillo
ya que en el medio laboral y más concretamente en la empresa capitalista,
se dan relaciones de trabajo entre personas con intereses muy diferentes y por
lo tanto con ideas y concepciones distintas respecto de la productividad.
"Para el empresario (dueño de la empresa) la productividad
es la gran palanca técnico-organizativa que le permitirá elevar
la posibilidad de incrementar sus utilidades..." para el trabajador en
cambio, "la productividad sólo tiene sentido si a través
de ella aumenta la estabilidad de su empleo y mejoran sus condiciones de trabajo..."
Por otro lado, la productividad es un fenómeno que tampoco
surge por "generación espontánea", es todo un proceso
que para que se dé, tienen que involucrarse todos los actores y responsables
de una empresa, incluyendo por supuesto a los trabajadores y su organización
sindical.
De ahí que necesariamente tiene que darse, previamente,
una negociación política entre empresarios y trabajadores para
que realmente haya una mejora en los procesos de trabajo, a través de
acuerdos en la repartición de los beneficios alcanzados.
La decisión de "entrarle" o no a un programa
de productividad, es una decisión política que deberán
tomar los trabajadores. Si la decisión es sí, lo recomendable
es que le "entren" , pero con una estrategia bien diseñada,
a corto mediano y largo plazo; que contemple las cuestiones técnicas
pero también las implicaciones políticas que tendrá esa
decisión.
El trabajo que hoy ponemos en manos de nuestro lectores, tiene
precisamente ese objetivo: ser una guía para aquellos trabajadores que
decidan "entrarle" a la productividad. El trabajo es producto de muchos
años de investigación y de confrontar la teoría científica
con lo que realmente pasa en los centros de trabajo. Consideramos que es uno
de los trabajos más serios y avanzados en la materia, ya que no solamente
incursiona en la parte teórica para definirnos lo que es la productividad
y otros conceptos ligados al proceso productivo, sino que nos propone una metodología
para diseñar una estrategia sindical para enfrentar, con mayores elementos,
las propuestas empresariales.
Estamos seguros que será de gran utilidad para todos
aquellos cuadros y dirigentes del movimiento de trabajadores que deseen utilizar
una herramienta como esta para luchar, en ese terreno tan resbaloso y difícil
de los procesos productivos, por los objetivos inmediatos pero también
de largo plazo de la clase trabajadora. Con ello CENPROS quiere contribuir a
la información y formación de los trabajadores para su formación
humana.
El Director
PRE - INTRODUCCIÓN
PRIMER ACTO [En el patio de una empresa]:
El patrón (dirigiéndose a sus trabajadores):
Las presiones del mercado son muy fuertes y si no elevamos la productividad,
tendremos que cerrar.
Los trabajadores (nomás pensando): ¡otra
vez más trabajo con el mismo salario!
SEGUNDO ACTO [En las líneas de producción de la misma
empresa]:
El Jefe de Producción (dirigiéndose a
esos mismos trabajadores): Este es el nuevo sistema de trabajo para
elevar la productividad y la calidad; ¡échenle ganas! Asuman
una actitud de colaboración, la empresa es de todos. Aprendan a los
japoneses que cuando quieren protestar, trabajan más duro; etc.,
etc., etc.
Los trabajadores (otra vez, nomás pensando):
... sí, pero los trabajadores japoneses ganan el doble o triple
que nosotros.
TERCER ACTO [En la misma empresa]:
El patrón y los trabajadores: ... repitiendo
el PRIMER ACTO.
¿CÓMO SE LLAMÓ LA OBRA?
- Los patrones también lloran.
- La vida no vale nada.
- ¡Quiero ser japonés!
- Otro: ____________________________________
INTRODUCCIÓN
Todos los trabajadores saben que las escenas anteriores no
son producto de la ciencia-ficción, sino que se presentan cotidianamente
en cualquier empresa del mundo; el presente trabajo pretende ofrecer algunos
elementos para que los trabajadores puedan saltar, del nomás pensando
al nomás actuando en relación a la productividad.
Las sugerencias estratégicas que aquí se presentan
se sustentan en una perspectiva de clase y están dirigidas a los trabajadores
organizados sindicalmente; un trabajador en forma individual o un sindicato
sin identidad política, no negocian con el patrón, sólo
simulan su debilidad. Hoy en día, el problema de los trabajadores, no
sólo de México sino de muchos países, es de identidad política
y consecuentemente, de estrategia de lucha, pero no puede darse lo segundo sin
lo primero.
Productividad, tema tabú para los trabajadores; situación
plenamente justificada si se toma en cuenta que comúnmente en su nombre,
se han elevado las cargas de trabajo y se han recortado sistemáticamente
los puestos de trabajo dentro de las empresas en economías de mercado.
Los trabajadores se enfrentan todos los días durante las más de
ocho horas que dura su jornada laboral con los enfoques productivistas patronales,
y es en el terreno técnico donde justamente se definen las formas, los
métodos y las cargas de trabajo dentro de las empresas.
Sin embargo, habrá que reconocer que la sistemática
oposición por parte de los trabajadores a tratar cualquier asunto relacionado
con la productividad ha creado un peligroso vacío de conocimiento, no
sólo sobre lo que ésta realmente significa, sino sobre todo en
lo que toca a sus implicaciones técnicas y políticas dentro de
las condiciones laborales cotidianas; los trabajadores han dado por hecho, equivocadamente,
que ese es un problema que sólo incumbe al patrón y a sus directivos
y les han dejado las manos libres.
Esta peligrosa situación para los trabajadores se hace
más evidente en estos momentos cuando el modo de producción capitalista
adquiere dimensiones mundiales, caracterizado por dos fenómenos estrechamente
relacionados:
La globalización económica
como una tendencia hacia la formación de un sólo mercado mundial
con la consecuente expansión del intercambio de mercancías
(incluida la fuerza de trabajo) y capitales a nivel macroeconómico;
y
La flexibilización de los proceso
de trabajo como una tendencia hacia la desregulación total de las
relaciones laborales a nivel microeconómico;
No hay mucho que argumentar respecto a las consecuencias catastróficas
que ha tenido estas dos tenazas de la mundialización del capitalismo
sobre las condiciones de vida de los trabajadores del planeta, por lo que se
encuentran exigidos de contar con una mayor y mejor preparación en todos
los sentidos: político, técnico, jurídico, etc. Si los
patrones se preparan para conseguir sus objetivos, los trabajadores también
tendrán que hacerlo para no seguir asumiendo únicamente posiciones
reactivas, de defensa y, muchas veces, tardías.
Así, la productividad no es una moda laboral y el día de hoy,
las estrategias obreras ya no pueden basarse en consignas generales surgidas
de un malestar justificado, sino que tienen que ser producto del análisis
concreto y detallado de la realidad flexibilizadora que se vive cotidianamente
en el interior de las empresas, por un lado, y de las tendencias globalizadoras
existentes a nivel mundial, por otro; todo ello desde una perspectiva de clase.
El discurso y la acción obreras tendrán que pasar de las "vísceras"
al "cerebro" y de las "hormonas" a las "neuronas".
Economistas, sociólogos, antropólogos, han abordado con notables
logros el problema de las relaciones laborales, pero en mi opinión, ha
faltado avanzar en un eslabón más que cierra la cadena comprensiva
del fenómeno desde la perspectiva del trabajador: el aspecto técnico
e ingenieril del proceso de trabajo, es decir, el de la productividad.
Justamente, lo que pretendo aquí es "expropiar" parte del conocimiento
técnico desarrollado por la Ingeniería Industrial y la Administración
en materia de productividad y que ha estado siempre al servicio del capital,
para ponerlo al alcance de los trabajadores en forma de elementos técnico-ingenieriles,
de tipo teórico y metodológico, necesarios para que puedan desarrollar
desde su propia perspectiva, estrategias sobre cómo negociar la productividad
de tal forma que mejoren sus condiciones de vida y se fortalezca la cohesión
sindical y su conciencia política.
Desde luego, no debe suponerse de ninguna manera que estoy
proponiendo un "manual" de recetas técnicas únicas para
que sean aplicadas ciega y acríticamente por los trabajadores de todas
las empresas al momento de enfrentar las propuestas empresariales sobre productividad.
Simplemente no existe y no puede existir tal "fórmula mágica
de la productividad, ya que cada ambiente laboral es único debido a la
diversidad técnica de cada proceso de trabajo, por un lado; y a la especificidad
de las relaciones obrero-patronales que subsisten en cada empresa, por otro;
además, cada organización sindical tiene su propia historia y
su propio estilo de trabajo.
Es importante también dejar claro, que tampoco se pretende con este trabajo
inducir a los trabajadores a que acepten y se sometan a las propuestas productivistas
flexibilizadoras de los patrones; el dilema de "entrarle" o no a la
productividad deberá resolverse a través de una decisión
soberana que le compete única y exclusivamente al conjunto de trabajadores
integrantes de cada organización sindical.
Con lo que sí los trabajadores deberán tener mucho cuidado, es
con las visiones economisistas de corto plazo, ya que muchas veces se maneja
el asunto de la productividad únicamente como una posibilidad de mejora
económica inmediata, lo que los puede deslumbrar y hacer caer en situaciones
que conlleven al debilitamiento de la cohesión y la fuerza política
de sus organizaciones sindicales, así como a diluir su conciencia política
de largo plazo.
Así la presente propuesta no fue pensada para el consumo de académicos
o estudiosos del tema, sino que está dirigida especialmente a los trabajadores
de empresas privadas en general y a los cuadros sindicales en particular, que
pretendan elaborar sus propias estrategias para enfrentar el problema de la
productividad patronal siempre desde su propia perspectiva de clase. Cabe señalar
que el caso de la empresa pública quedó fuera del presente análisis
dado que exigía, necesariamente, realizar algunas precisiones particulares
en relación a sus objetivos sociales, no de lucro, y a las especificidades
de su metabolismo. Sin embargo, me atrevo a asegurar que el diseño de
estrategias de negociación de la productividad específicas para
los trabajadores "estatales" puede realizarse con base en lo que aquí
se desarrolla a partir del Capítulo 3.
Intentaré pues, en el presente trabajo, dar respuesta a los siguientes
cuestionamientos: ¿en qué consisten las tendencias actuales globalizadoras
de la economía y flexibilizadoras de los procesos de trabajo, y qué
retos le plantean a la clase trabajadora; ¿cuál es la naturaleza
contradictoria de la dinámica de una empresa privada en economías
de mercado?; ¿qué se puede entender por productividad dentro de
esa dinámica?; ¿qué implicaciones tiene desde la óptica
del trabajador?; y ¿qué elementos técnicos y políticos
existen para que los trabajadores puedan elaborar, desde su propia perspectiva
y a la luz de sus legítimos intereses de clase, sus particulares estrategias
de negociación en relación a la productividad?
Asunto importante en esta etapa de mundialización del capitalismo neoliberal
es la presencia activa y decidida en cualquier sociedad, de una clase obrera
consciente y preparada para poner en la mesa de negociaciones su Proyecto de
Nación. Desde luego, en ese camino los trabajadores tendrán que
sacudirse liderazgos corruptos y cupulares y asumir posturas sindicales democráticas,
de clase, independientes de la tutela del Estado. En este sentido, espero que
este trabajo contribuya modestamente en los esfuerzos por mejorar la preparación
técnico-política en relación a la productividad, de los
trabajadores sindicalizados desde una perspectiva más amplia que la economicista.
Con esto, lo que quiero decir es que el problema de la productividad necesariamente
pasa por el problema político de la identidad de la clase trabajadora.
Finalmente, quiero agradecer las invaluables observaciones y comentarios críticos
que algunos trabajadores y dirigentes sindicales hicieron durante los últimos
años a mis publicaciones, conferencias y asesorías, lo que me
permitió dar forma y enriquecer el material que aquí se presenta,
sobre el cual, desde luego, asumo toda la responsabilidad. Agradezco infinitamente
a CENPROS por el apoyo abierto e incondicional para la publicación de
este trabajo; el compromiso de José Merced González y todo su
equipo con la formación política de los trabajadores es incuestionable.
Asimismo, quiero hacer constar mi eterna gratitud al ya desaparecido Rodolfo
F. Peña, Director durante muchos años del suplemento La Jornada
Laboral, por haberme dado la oportunidad de publicar parte del material que
aquí se presenta. Estoy en deuda desde luego, con Helio Flores, uno de
los grandes caricaturistas de nuestro país, por haberme otorgado su confianza
ilustrando la portada del trabajo.
Por último y como trabajador académico que soy, deseo expresar
mi más amplio agradecimiento a la Unidad Profesional Interdisciplinaria
de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas, perteneciente al
Instituto Politécnico Nacional de México, por todo el apoyo que
me ha brindado para poder realizar mis investigaciones laborales, base del presente
material; particularmente, mi reconocimiento para Laura Hernández Larios
y Cristina Cruz Estrada por la infinita paciencia, diligencia y profesionalismo
que tuvieron en la transcripción de mis borradores.
El Autor


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