Número 38
PRESENTACIÓN
Los documentos que publicamos en este número de Cuadernos
de Trabajadores, constituyen un pequeño aporte que hacemos a los trabajos
del XII Congreso de la CLAT, Emilio Máspero a realizarse
en noviembre de este año en Brasilia, capital del país más
extenso de América Latina: Brasil.
El primer documento: Conocer América Latina, lo publicamos
como suplemento del número 44 de la revista Trabajo y Democracia hoy,
con motivo del XI Congreso de la CLAT, que se celebró en la Ciudad de
México en noviembre de 1998. Hoy lo publicamos con algunas modificaciones
y la actualización de los datos básicos sobre América Latina
por considerar que éstos son y serán de gran utilidad para todos
los hombres y mujeres que se sienten latinoamericanos y luchan por la integración
de nuestra América.
El segundo documento: América Latina, la región
más desigual del planeta, contiene información y datos de un estudio
del Banco Mundial titulado: Desigualdad en América Latina y el Caribe
¿ruptura con la historia?. Esta información la dio a conocer el
propio Banco Mundial y ha sido comentada por la prensa diaria en varios países
y simplemente confirman lo que la CLAT ha venido denunciando desde hace ya varios
años.
En cuanto al tercer documento, son comentarios que la CLAT
hizo en su momento al libro: Se buscan buenos empleos. Los mercados laborales
en América Latina, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID). Los comentarios reflejan fielmente la visión que tiene la CLAT
de la problemática social, económica y política por la
que están pasando actualmente los países latinoamericanos, en
especial la clase trabajadora: crisis estructural del modelo económico,
desempleo, economía informal, desigualdad social, injusta distribución
del ingreso, pobreza, trabajo infantil, creciente incorporación de la
mujer en la economía, deuda externa, baja sindicalización, crisis
de la seguridad social, crisis políticas, reformas estructurales, y desde
luego, los retos y desafíos que todo esto representa para los trabajadores,
pero sobre todo para sus organizaciones.
Estamos seguros que este nuevo número de Cuadernos de
Trabajadores será bien recibido por nuestros lectores y que lo leerán
con interés. De ser así, será suficiente aliento para seguir
con nuestra tarea.
COMENTARIOS DE LA CENTRAL LATINOAMERICANA DE TRABAJADORES
(CLAT), AL LIBRO
SE BUSCAN BUENOS EMPLEOS. LOS MERCADOS LABORALES EN
AMÉRICA LATINA
REALIZADO POR EL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO
A continuación presentaremos la posición de
la CLAT al Documento realizado sobre el Empleo y los Mercados Laborales en América
Latina .
Se expondrán algunos planteamientos que para la Central
Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), constituyen los ejes fundamentales de
su accionar político, orientando su estrategia organizativa y reivindicativa.
El Libro Se Buscan Empleos. Los Mercados Laborales en
América Latina, constituye un aporte al estudio y análisis
del Empleo partiendo de una visión integral e integrada, necesaria cuando
se abordan temas tan complejos de causas y consecuencias multifactoriales.
Coincidiendo o no en algunos aspectos que en adelante desarrollaremos,
destacamos su importancia en una coyuntura marcada por la incertidumbre, el
desempleo, la precariedad laboral y la desprotección social.
La Central Latinoamericana de Trabajadores realiza para fines
de este año, su XII Congreso en la ciudad de Brasilia. Para tal efecto,
ha constituido siete Comisiones en las cuales se abordan temas como el Empleo,
Cambios en el mundo del Trabajo, la Integración latinoamericana, la Pobreza
y la Seguridad Social entre otros de gran importancia como los Trabajadores
Migrantes, el Trabajo Infantil y la Juventud trabajadora.
Antes de abordar el análisis de los planteamientos realizados
por el BID sobre el mercado laboral en América Latina, queremos dejar
claro algunas valoraciones que orientan nuestro pensamiento y accionar como
Movimiento de los Trabajadores.
La región se encuentra atravesando una crisis
estructural como consecuencia del modelo de acumulación capitalista.
Es una crisis generalizada que afecta a los Estados-Nación,
sus Instituciones, organizaciones sociales y el estamento político,
económico y social. La transnacionalización de la economía
determina la toma de decisiones que impactan al conjunto de la sociedad.
La ofensiva neoliberal promueve una cultura individualista
inspirada en la ley de la competitividad, que concibe al trabajo humano
como una mercancía y objeto de explotación.
Las políticas de desregulación, flexibilización,
reconversión industrial y privatizaciones sustentadas en los cambios
a la normativa laboral impacta en el Movimiento de los Trabajadores con
la generación de desempleo y precariedad laboral.
Los mercados financieros constituyen hoy los principales
actores de la política internacional; la globalización financiera
hace todavía más vulnerable las economías de la región.
Nosotros hacemos una distinción entre la Mundialización
y la Globalización. Entendemos la Mundialización como la fase
superior de la internacionalización de la vida humana, económica,
social, política, cultural y de la creciente interdependencia entre
los países y los continentes.
La Globalización en cambio, se inspira en ideas
políticas fundamentadas en el neoliberalismo y el pensamiento único;
se refiere más al mercado, a los bienes, al aprovechamiento de las
tecnologías. Sus efectos lo sintetiza el Premio Nóbel de Economía
Josef Stiglitz al afirmar: La Globalización produce efectos
devastadores en los países pobres.
La Deuda Externa es injusta, ilegal, inmoral e impagable.
Más del 40% de los presupuestos nacionales están destinados
al pago de la deuda, impactando en el desarrollo de nuestras naciones y
sus pueblos.
Las innovaciones tecnológicas, han introducido
cambios en el mundo del trabajo, impulsados por la liberación y las
aperturas a los mercados mundiales.
En la actualidad los cambios en el mundo del trabajo
impactan en las relaciones laborales, caracterizándolas por: subcontratación,
tercerización, transnacionalización de la industria, desprotección
social y violación de la libertad sindical entre otros.
El trabajo humano es la clave de la cuestión
social y su centralidad debe modelar los procesos políticos, sociales,
culturales, económicos y éticos de la sociedad. El trabajo
no puede ser tratado como simple mercancía.
La Seguridad Social es un derecho inalienable del SER
HUMANO. Es responsabilidad del Estado y de la Sociedad.
Apostamos por la Integración latinoamericana
entendida como la Comunidad Latinoamericana de Naciones; integración
que trasciende lo comercial abarcando todos los niveles del actuar social.
El diálogo social amplio que involucre a todos
los actores sociales, deber ser un instrumento para la toma de decisiones
especialmente en materia socio laboral.
Los Ministerios del Trabajo deben modernizarse y fortalecerse
para contribuir al análisis integral e integrado de los mercados
laborales, y contribuir a disminuir las tasas de desocupación y mejorar
la calidad del empleo.
Por esas y otras razones la CLAT denuncia:
- La existencia de 225 millones de pobres y de ellos 100 millones de indigentes..
La situación de desnutrición de más
de 55 millones de latinoamericanos.
El desempleo de más de 19 millones de latinoamericanos
y caribeños, al que se suman el 54% que se encuentran en la llamada
economía informal y los trabajadores en condiciones de precariedad
laboral.
La exclusión de los jóvenes al trabajo
decente. El desempleo juvenil tiende a duplicar el desempleo total; uno
de cada tres jóvenes está desocupado.
La agresión a la Infancia con millones de niños
desnutridos; enfermos; excluidos del sistema escolar; trabajando; victimas
del turismo sexual, del narcotráfico y de las guerras.
La legitimación del trabajo infantil con normas
y códigos laborales. El trabajo infantil debe ser erradicado.
La esclavitud infantil o como lo han llamado las peores
formas del trabajo infantil.
La informalización del empleo; la informalidad
de la economía se encuentra en todos los sectores de la actividad
económica.
La existencia en la región de más de 218
millones de trabajadores sin Seguridad Social.
Que los cambios demográficos en la región
como resultado del aumento de la esperanza de vida, menor fecundidad y la
migración constituyen aspectos que deben ser considerados en el análisis
y diseño de políticas socio laborales integrales e integradas.
La inexistencia de políticas y programas de atención
a las personas mayores de 60 años, considerando que aumentarán
entre el año 2000 y el 2050 alcanzando un cuarto de la población.
El ingreso de las Mujeres representa el equivalente
al 68% de lo que perciben los hombres, por lo menos en el año 2002.
El promedio de estudios de las Mujeres no es garantía
de igualdad de ingresos.
Las Mujeres dedican más tiempo a las actividades
no remuneradas que los hombres; ello impacta en sus niveles de salud, nutrición,
participación ciudadana y recreación entre otros.
La falta de participación del Movimiento de los
Trabajadores en la toma de decisiones en los procesos de integración
comercial, económica, política, social y cultural en marcha
en la región.
La violación a los derechos humanos en todas
sus expresiones.
La inexistencia de un sistema carcelario que coadyuve
a la reinserción social de los presos.
La impunidad existente en todos los niveles, trastocando
y deteriorando los principios y valores más elementales de convivencia.
El deterioro al Medio Ambiente y especialmente el irrespeto
a los acuerdos suscritos en el Protocolo de Kyoto en 1997.
El exilio forzoso del que son victimas millones de latinoamericanos
y caribeños en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo.
Se convierten en trabajadores migrantes en todas las tipologías existentes.
Hoy son los principales inversionistas ya que por concepto de remesas envían
a sus países de origen más de 40 mil millones de dólares.
La situación de ingobernabilidad existente en
la región, asociada a la insatisfacción de las necesidades
de la población y a la corrupción impúdica generalizada,
amenaza el sistema de libertades democráticas conquistadas, donde
lo único seguro es la incertidumbre en un marco de inestabilidad.
Estas y otras realidades interpelan al Movimiento de
los Trabajadores y exigen su redimensionamiento en el accionar. El movimiento
sindical debe refundarse, formativa y organizativamente, de lo contrario
no estará en condiciones de responder efectivamente a las nuevas
realidades del mundo del trabajo.
A continuación se abordarán algunos temas tratados
en el referido libro, que hemos considerado claves desde la perspectiva del
Movimiento de Trabajadores. Consecuentes con nuestros principios y valores y
partiendo de las constataciones realizadas, creemos conveniente hacer algunos
comentarios.
1. LA DESIGUALDAD SOCIAL REFLEJA UN MERCADO LABORAL RESTRICTIVO Y EXCLUYENTE,
QUE SE SIRVE DE LAS INEQUIDADES INCREMENTANDO LAS DIFERENCIAS
Consideramos efectivamente que la transición demográfica
y los cambios en la participación laboral en las actividades económicas,
constituyen factores de suma importancia que deben incorporarse en el diseño
de políticas orientadas a coadyuvar un eficiente desempeño del
mercado laboral en el corto, mediano y largo plazo.
El aumento de los adultos mayores, el incremento de la participación
de la mujer, una fuerza de trabajo más calificada y la concentración
urbana de las actividades económicas así como en determinadas
ramas de la producción en un contexto signado por el desempleo, la pobreza
y la exclusión social exige la participación activa de todos los
actores sociales, productivos y del Estado para enfrentar esta realidad con
tendencia a incrementarse.
La ausencia de sistemas de seguridad social de amplia cobertura
poblacional y atención integral; la existencia de prácticas discriminatorias
hacia la mujer y la poca garantía de que a mayor nivel de escolaridad
mejor empleo, son entre otros las nuevas realidades que hoy caracterizan
las relaciones laborales en la región.
El aumento del llamado Sector Informal de la economía
y las cada vez más variadas prácticas de precariedad laboral existente
amparadas por leyes desregulatorias, parecen ser la respuesta de un mercado
laboral que desde hace algunos años manifestó su incapacidad de
garantizar mejores condiciones de vida y de trabajo a los trabajadores, que
es igual que OPORTUNIDADES PARA EMPRENDER, PARA SER Y PARA SOÑAR.
La pobreza y la marginación social que hoy representan
más de 225 millones de latinoamericanos y caribeños y los mecanismos
de reproducción de la misma activados con el trabajo infantil, la desnutrición,
contaminación y deforestación ambiental y la exclusión
social en todas sus manifestaciones constituyen para la CLAT no sólo
el escenario de una transición demográfica que impone nuevos desafíos,
sino el eje central del problema, es decir, las razones que impactan y moldean
un mercado laboral signado por la precariedad y la exclusión.
De región receptiva de inmigrantes de todo el mundo,
América Latina se convirtió a partir de los años 90 en
el continente con la tasa más alta de emigración. Sin análisis
pormenorizados de este complejo fenómeno, como Movimiento de los Trabajadores
debemos hacer las siguientes observaciones:
La emigración es el resultado de la necesidad
de los trabajadores de encontrar mejores condiciones de vida y de trabajo.
El exilio forzoso de jóvenes y jefes de hogar
con miras a contribuir al sustento familiar en el país de origen,
así como aquellos que emigran huyendo de los conflictos armados y
políticos, producen impactos sociales como consecuencia de la desintegración
familiar.
Las remesas se han convertido para algunos países
de la región, en la principal fuente de ingresos alcanzando 40 mil
millones de dólares. Países de tradición receptora
de inmigrantes como Venezuela ya figuran en la lista de emigrantes e inversionistas
en sus países de origen.
En la actualidad el aumento de la emigración
de trabajadores con niveles de escolaridad superior, impacta en el mercado
laboral con una reducción de la oferta de mano de obra calificada.
Los recursos invertidos en la formación de profesionales, son utilizados
o sub-utilizados en otros países.
La condición de trabajador migrante en todas
sus manifestaciones, constituye -en la mayoría de los casos-, un
calvario cuya recompensa fundamental es contribuir al sustento familiar
en el país de origen.
En cuanto a la vulnerabilidad de nuestra región frente
a los cambios y crisis de los países del norte, resultado de la interdependencia
global así como de relaciones comerciales asimétricas, encontramos
en el proceso de Integración Latinoamericano un instrumento para el fortalecimiento
de nuestras economías y de nuestra identidad.
Celebrar acuerdos comerciales y de Integración latinoamericana,
atendiendo y respetando las debilidades y fortalezas de cada uno de nuestros
países, en el marco de una visión nacional y regional de identidad
latinoamericana y desarrollo integral, propiciaría un clima favorable
para las inversiones con activación del aparato productivo, generación
de empleo y un gran bloque de riquezas, potencialidades y futuro.
En esas condiciones, el gran bloque conformado por la Comunidad
Latinoamericana de Naciones estará en condiciones de establecer acuerdos
de cooperación e intercambio comercial con cualquiera de los grupos de
países que en la actualidad se sirven de los frutos de la Integración.
En materia financiera la vulnerabilidad es todavía mayor,
de allí la importancia de diseñar mecanismos nacionales y regionales
de supervisión y detección de fallas y /o distorsiones, a fin
de evitarlas y arrastrar a toda la región a crisis ya vividas como la
del tequila y la asiática.
Reivindicamos el derecho de participación de los trabajadores
organizados en el sector, pero a su vez, que sean tomados en cuenta, en términos
de contribuir con propuestas y programas de financiamiento al desarrollo, potenciando
fortalezas sobre todo de los sectores excluidos de oportunidades para emprender,
para crecer e insertarse en el mercado de trabajo en condiciones decentes y
con posibilidades de aumentar su capacidad en esa competencia voraz, en su mayoría
dominada por grandes cadenas de producción y distribución.
2. LAS REFORMAS ESTRUCTURALES PROFUNDIZARON LAS INEQUIDADES Y FRACASARON
Nos preguntamos: ¿Qué sentido pueden tener reformas
en materia económica y laboral que no propendan a mejorar las condiciones
de vida y de trabajo de las mayorías nacionales? ¿Acaso obedecen
a intereses de determinados sectores?
El Informe del BID considera que la reformas emprendidas en
la década de los 90 como: reducción de las restricciones al comercio
internacional, liberación de los sistemas financieros, simplificación
de los sistemas tributarios, privatización de empresas públicas
y de los sistemas de Seguridad Social y la flexibilización del mercado
laboral no provocaron pérdidas masivas de empleo y sus efectos fueron
limitados en magnitud y duración.
El Movimiento de los Trabajadores denuncia que esas políticas
inspiradas en el pensamiento neoliberal, impactaron negativamente en el empleo
distorsionando el desempeño ya deficiente del mercado laboral. Los resultados:
mayor exclusión y marginación en todas las áreas del actuar
social.
Esos Programas de Ajuste Estructural (PAE) dirigidos desde
el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, dieron prioridad a las
fallas del mercado en detrimento de la capacidad creadora y transformadora del
hombre como es el Trabajo. Resultó más importante abordar la problemática
desde una perspectiva economicista como el control de la inflación, de
las cuentas corrientes, del gasto fiscal que tomar medidas integrales e integradas
surgidas del diálogo y consenso social.
Esos Programas FRACASARON porque no es un tema exclusivo de
las brechas salariales y los cambios tecnológicos versus productividad
y competitividad. Fracasaron porque tienen como premisa la creencia de que el
mercado resuelve sus propias contradicciones por si mismo y por ello proponen
un Estado menos interventor, presto a coadyuvar la desregulación
de la economía y reducir el llamado gasto social.
Los altos niveles de desempleo y de pobreza que en la actualidad
existen en la región, agravados por los cambios tecnológicos y
demográficos y las cada vez más justas exigencias de las mayorías
a un trabajo digno, educación, salud y seguridad social para todos hacen
prever que esos programas continuarán fracasando, porque ya no se puede
diseñar políticas de crecimiento económico sin generación
de empleo, sin inclusión social porque lo que está en juego hoy
en toda la región es el sistema democrático y la gobernabilidad
en un régimen participativo y de libertades plenas.
La libertad como una mera abstracción no es lo que está
en juego, ni es la libertad del mercado lo que debe obsesionarnos. Como trabajadores
nos interesa la libertad efectiva que nos permita convertirnos en hacedores
de nuestro destino en convivencia con la JUSTICIA SOCIAL en una región
respetuosa de las diferencias de cada una de nuestras realidades nacionales,
y solidaria en las adversidades comprometida con la certeza de un futuro de
incluidos.
Las Reformas estructurales y laborales (de apoyo a la transformación
productiva), si tuvieron y tienen efectos negativos para los trabajadores.
La flexibilización y la desregulación laboral han precarizado
el empleo y ha declarado la obsolescencia del Derecho al Trabajo.
Legitimación del empleo temporal a través de
normas que lo regulan (en el sector público como privado); pérdida
de la estabilidad en el empleo; cambios en la jornada laboral; en no pocos casos,
sustitución del derecho laboral por el derecho civil y mercantil; y caída
del salario son entre otros los efectos de las PAE y las reformas laborales
que los acompañaron y acompañan en la actualidad.
Se aprecia entonces, que las llamadas Leyes laborales restrictivas,
no son responsables de la caída de los empleos como señala el
documento objeto de este análisis. Es inaceptable sacrificar los beneficios
de los trabajadores a cambio de un crecimiento que los conduce
a trabajar en condiciones de precariedad en detrimento además, de sus
condiciones de vida.
El Trabajo no es una mercancía y el crecimiento económico
sin empleo y justicia social, es lo que hoy interpela a las llamadas Democracias.
¿Crecimiento de qué?; ¿de quiénes?. Está
demostrado que las cifras del llamado crecimiento no se traducen en menos población
desnutrida, menos desempleados, reducción de la economía informal,
seguridad social integral y para todos y aumento de los niveles de escolaridad
de la población.
El hambre y la desesperanza tiene al pueblo en la calle exigiendo
oportunidades para una vida digna. No puede llamarse exitoso el resultado de
políticas económicas que excluyen a las mayorías nacionales
condenándolas a un presente cruel/inhumano y a un futuro incierto. Hay
que revisar la noción de crecimiento que utilizan los técnicos,
los organismos multilaterales y los gobiernos de turno.
En este contexto, podemos decir que efectivamente, las reformas
estructurales produjeron sorpresas y enseñanzas...
En contraposición con la visión del BID, la llamada
economía Informal si bien no constituye el centro del análisis
de la situación del empleo desde la perspectiva del Movimiento de los
Trabajadores, resulta la expresión del agotamiento de un modelo económico
excluyente y a la vez, la respuesta de los trabajadores ante la falta de ingresos
y la necesidad de contribuir al sustento familiar.
Para la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), el
mal llamado Sector Informal de la economía a sido objeto de estudio desde
hace algunos años, partiendo del análisis de las condiciones de
vida y de trabajo de los trabajadores incorporados en él. Igualmente,
ha promovido la organización de los trabajadores, a fin de incorporar
en las luchas reivindicativas a quienes representan más del 50% de la
población económicamente activa en la región.
Evidentemente la economía informal es muy heterogénea,
con lo cual seria irresponsable atribuirle características que no reflejen
su complejidad y multiplicidad de expresiones existentes. No obstante, un elemento
común a esas actividades, es que constituye un refugio de la mayoría
de los trabajadores ante la contingencia del desempleo.
Si bien los bajos salarios y la falta de protección
social no es exclusiva de los trabajadores en la economía informal, en
el marco de la alta precariedad laboral existente, las diversas expresiones
de informalidad están marcadas por: ingresos inferiores al mínimo
establecido, alta participación de la mujer y de los menores trabajadores,
falta de protección social, bajos niveles de escolaridad, presencia en
todas las ramas de la economía, altas jornadas laborales y escasas prácticas
organizativas que coadyuven a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.
Como se aprecia, desde nuestra perspectiva es una realidad
que trasciende la baja productividad y el incumplimiento de asignaciones percibido
por el BID, ya que impacta al núcleo familiar y contribuye a profundizar
los niveles de exclusión social existentes.
3. EN AMÉRICA LATINA LA DESIGUALDAD SOCIAL ES EL REFLEJO DE LA
INEQUIDAD EN LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO
Si bien es conocido los progresos en cuanto a la superación
de los niveles primarios de escolaridad en la región, no menos cierto
es que todavía los avances en materia educativa, distan mucho de contribuir
eficientemente a la asignación de los recursos y al emparejamiento entre
trabajadores y empleos.
América Latina es la región que representa la
peor distribución del ingreso, en otras palabras, donde existen mayores
desigualdades en el mundo. El índice de Gini así lo confirma,
reconocido además por diversos organismos internacionales.
El coeficiente de Gini como se sabe, se utiliza para medir
el índice de la desigualdad de ingresos en el marco de una escala del
0 al 1; mientras más se acerca al 1 mayores niveles de desigualdad existen.
En nuestra región, información disponible nos revela que el referido
índice supera el 0,6% por encima de África. Brasil es el país
donde se presenta el mayor nivel de desigualdad de ingresos, pero algunos datos
reflejan que Bolivia en la actualidad está alcanzando altos niveles de
desigualdad es decir de inequidad distributiva.
Esta observación es necesaria hacerla ya que se pretende
asociar la desigualdad salarial a las características de los trabajadores
es decir, sus niveles de escolaridad, género y experiencia laboral. Si
se reconoce la importancia de estos elementos y su impacto en una eficiente
inserción en el mercado laboral, no es menos cierto que los programas
de ajuste inspirados en políticas económicas de corte neoliberal,
han profundizado esas diferencias.
Los recortes en el gasto social, las privatizaciones, los cambios
en el mundo del trabajo producto de las nuevas tecnologías y el espaldarazo
de las reformas laborales han profundizado las brechas estimulando la deserción
escolar, el desempleo, la precariedad laboral y la pobreza.
Las diferencias en la dotación de calificaciones
de los trabajadores son el resultado de la exclusión social, de
la carencia de políticas públicas de capacitación y reconversión
laboral pero sobre todo, el efecto de la aplicación de programas económicos
donde priva la noción de crecimiento al margen del beneficio de las mayorías.
El entorno institucional juega un papel muy importante en el
desempeño laboral. Lamentablemente nuestros Ministerios de Trabajo e
Institutos de Capacitación Profesional siempre han estado en situación
de desventaja frente a otros organismos del Estado. Los presupuestos de estos
Ministerios o Institutos, en su mayoría son inferiores a los de otras
instancias gubernamentales; su participación efectiva en la toma de decisiones
para el diseño de políticas públicas, con excepciones,
es escasa o nula.
La falta de programas eficientes de inspección y sobre
todo de monitoreo permanente del desempeño laboral, que permita corregir
las distorsiones y diseñar planes de corto y mediano plazo de manera
coordinada con los actores sociales y entes de planificación al más
alto nivel, responde a la poca importancia asignada a los rectores de la política
laboral.
La ausencia del diálogo social entre trabajadores, empleadores
y gobierno constituye otro de los factores que refleja la falta de coordinación
de las políticas públicas, concretamente de empleo.
Los servicios de Intermediación Laboral que prestan
los Ministerios de Trabajo o Institutos de Formación Profesional, impactan
muy poco en un eficiente emparejamiento entre trabajadores y empleadores. Algunos
países están modernizando sus Servicios Públicos de Empleo
con apoyo de organismos multilaterales, pero todavía falta mucho por
hacer para lograr la coordinación necesaria que involucre a todos los
sectores en beneficio de una eficiente inserción laboral de los que buscan
trabajo por primera vez, desocupados, cesantes y entre ellos jóvenes,
mujeres y trabajadores con necesidades especiales.
El seguro al desempleo o lo que en algunos países llaman
el seguro de paro forzoso, no se ha extendido como beneficio en todos los países
de la región. Como Movimiento de los Trabajadores, apostamos a una Seguridad
Social integral e integrada; en tal sentido apoyamos los seguros al desempleo
como respuesta coordinada en el marco de programas de capacitación y
de intermediación laboral. Resultan oportunos y necesarios frente a las
altas tasas de desocupación.
No podemos aceptar la creencia de que el deficiente desempeño
de los mercados laborales es responsabilidad de la existencia de trabajadores
asegurados contra el riesgo de perder sus empleos; de igual forma
rechazamos el planteamiento de que los programas obligatorios de seguridad
social encarece la mano de obra y reduce el empleo.
La Seguridad Social es un derecho de los trabajadores y un
deber del Estado y la sociedad. Lo que está planteado en la actualidad,
es cómo mejorarla ampliando sus beneficios y extendiéndola a todos
los sectores de la población. Los trabajadores de la economía
informal así como aquellos en situación de temporales, deben ser
incorporados a los beneficios de un sistema integrado e integral de Seguridad
Social que coadyuve a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. El bienestar
de las mayorías es responsabilidad de todos y beneficia a todos.
Hay experiencias exitosas en la región de la incorporación
de los trabajadores de la economía informal en la Seguridad Social; hay
que estudiarlas y evaluarlas en el marco de las especificidades de cada país
para su aplicación.
La baja cobertura de la Seguridad Social y a su vez, que sean
los trabajadores con ingresos que superan tres salarios mínimos los mayores
beneficiarios, constituye un estímulo más para elaborar propuestas
que amplíen la cobertura tanto en los beneficios como a los beneficiados.
El salario mínimo por otra parte, constituye para los
trabajadores un instrumento para el diálogo y la revisión de las
políticas laborales en atención a la satisfacción de las
necesidades de la población. Como señala el documento objeto de
análisis, en nuestra región más del 50% de los trabajadores
perciben salario mínimo (en algunos países supera el 70%); de
allí la importancia del tema para el Movimiento de los Trabajadores.
Los altos costos del nivel de vida hace insuficiente el salario
mínimo para cubrir las necesidades básicas de una familia. Si
a ello le agregamos la baja cobertura de protección social existente
entre los trabajadores que perciben salario mínimo (25%), hacen del tema,
una prioridad y una justa reivindicación asociada a elevar las condiciones
de vida de los trabajadores y sus familias.
Apostamos a la discusión abierta y participativa del
salario mínimo más en atención a la satisfacción
de las necesidades de los trabajadores, que partiendo del criterio de que a
mayores costos laborales mayor desempleo.
El salario mínimo debe ajustarse a los cambios que por
razones internas como externas, impacten en nuestras economías y disparen
procesos inflacionarios que afecten el consumo y la adquisición de bienes
y servicios básicos de la población.
El salario de los jóvenes y por sectores rural o urbano,
igualmente forman parte del debate permanente dentro del Movimiento de los Trabajadores.
Se deben establecer mecanismos de concertación e institucionales que
respeten los acuerdos y las disposiciones legales establecidas.
4. EL MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES ACEPTA EL DESAFIO DE LAS NUEVAS
REALIDADES Y APUESTA A SEGUIR REIVINDICANDO LAS CONDICIONES DE VIDA Y DE TRABAJO
DE LAS MAYORIAS
En líneas anteriores señalamos que estas realidades
que impactan al conjunto de la clase trabajadora, interpelan al Movimiento de
los Trabajadores exigiendo su redimensionamiento formativo y organizativo, que
apuntalen su accionar en situaciones cada vez más complejas y exigentes.
Desde hace más de 15 años el Movimiento de los
Trabajadores representado en la CLAT, viene organizando a los trabajadores pobladores
marginados, bajo el criterio de que las condiciones de trabajo están
directamente relacionadas con las condiciones de vida. Pero mucho antes ya denunciaba
la situación de los trabajadores en la economía informal, los
trabajadores migrantes, de los pueblos indígenas, de las mujeres trabajadoras,
de los campesinos, de los jubilados y pensionados, de la juventud y el trabajo
infantil entre otros.
Si bien es cierto la reducción de las tasas de sindicalización
en el mundo y especialmente en América Latina, no es menos cierto que
frente a la arremetida neoliberal el Movimiento de los Trabajadores se ha esforzado
por estudiar la realidad y los cambios en el mundo del trabajo para mantener
las conquistas obtenidas y a su vez, diseñar nuevas estrategias que garanticen
el respeto a los derechos de los trabajadores consagrados en la OIT y en nuestra
Carta Latinoamericana de los Trabajadores y los Pueblos.
Ciertamente, las relaciones laborales en la actualidad se presentan
en un contexto de disminución de las tasas de sindicalización,
producto de las reformas laborales y los programas de ajuste aplicados en la
región. El aumento del desempleo, de la economía informal, las
privatizaciones, la flexibilización laboral , el trabajo temporal y la
tercerización, entre otros, se han convertido en factores determinantes
en la disminución de la afiliación sindical.
Esa realidad y la campaña de descrédito que en
contra del Movimiento sindical se ha desatado y porqué no decirlo, razones
vinculadas a la poca efectividad de las acciones sindicales a favor de las reivindicaciones
de los trabajadores, también han impactado en un crecimiento sostenido
en calidad y cantidad del movimiento sindical.
No obstante, el Movimiento de los Trabajadores encarnado en
la CLAT consciente de la situación que atraviesa el movimiento sindical
así como de los cambios en la estructura y composición del mercado
de trabajo, no sólo viene incorporando en sus luchas reivindicativas
a los trabajadores a partir de sus condiciones de vida, sino creando organizaciones
de que le den cuerpo real y represente en la estructura organizativa del Movimiento,
a los amplios sectores de la población tradicionalmente fuera de la lucha
sindical.
Ello nos ha permitido, trascender la mera lucha reivindicativa
sindical e internalizar dentro del Movimiento, la importancia de incorporar
en nuestras estrategias acciones orientadas a mejorar las condiciones de vida
ya que la CLAT es coherente en sus prácticas, con su visión del
hombre como ser social, dueño de su entorno y con derechos y deberes
de ejercer su ciudadanía.
Por eso nos ocupamos directamente de tener claras propuestas
de: POLÍTICAS DE EMPLEO-SEGURIDAD SOCIAL SOLIDARIA E INTEGRAL- MODELO
DE DESARROLLO PRODUCTIVO Y EQUITATIVO- NO PAGO A LA DEUDA EXTERNA (ya que ha
sido pagada ampliamente)- IMPULSAR UN VERDADERO PROCESO DE INTEGRACIÓN
DE LA REGIÓN y otras que tienen dimensión política, económica,
social y cultural.
Para la CLAT las condiciones de trabajo percibidas como las
reivindicaciones naturales y exclusivas del Movimiento sindical, trascienden
las relaciones laborales ya que involucran al núcleo familiar y determinan
sus condiciones de vida y su forma de insertarse en el mercado laboral. La relación
que establecemos entre desempleo, trabajo informal, precariedad laboral y pobreza
y su círculo perverso, es vinculante en nuestro accionar organizativo
y reivindicativo.
Conocemos de los beneficios de la educación en tanto
aumenta las posibilidades de una inserción eficiente en el mercado laboral
es decir, oportunidad de tener salario digno y protección social; no
obstante, ponderar las bondades de la escolaridad y la sindicalización
en términos de qué aporta mayores beneficios salariales, nos parece
propio de una visión reduccionista de la labor del Movimiento de los
Trabajadores.
La acción sindical en la actualidad, como ya se ha dicho,
va más allá de una negociación colectiva y seguirá
desarrollando estrategias formativas y organizativas para incorporar en su seno
al gran sector de trabajadores que hoy se encuentran en la economía informal
y en las formas más precarias de trabajo.
La concientización de los efectos perversos de la globalización
y de los acuerdos de libre comercio como el ALCA, forma parte de ese accionar
que como Movimiento de los Trabajadores nos corresponde realizar para alertar
sobre sus impactos agudizando el desempleo, la precariedad laboral y la desregulación
laboral entre otros. No podemos aceptar que se atribuya al Movimiento sindical
...el factor que perjudica la adopción de políticas de
flexibilización económica, máxime cuando somos víctimas
de esas políticas de empobrecimiento de nuestros pueblos.
No se le puede atribuir al movimiento sindical la disminución
de las inversiones, la reducción de la capacidad de la economía
para introducir ajustes y reformas entendiendo ello como costos
laborales que afectan el empleo. En cambio si se puede responsabilizar a los
PAE y sus aditivos, las altas tasas de desempleo y precariedad laboral generalizada
en toda la región.
Si la realidad de la actual estructura y composición
del mercado de trabajo, hace que las grandes empresas y del sector público
sean las que presentan mayores niveles de afiliación sindical, ello no
significa que en la estructura organizativa del Movimiento de los Trabajadores
no se encuentren representados los trabajadores de todos los sectores económicos
y fuera de él. Mucho menos se puede afirmar que el movimiento sindical
es defensor de las elites que supuestamente representa, contribuyendo a la desigualdad
salarial.
Finalmente, como Central Latinoamericana de Trabajadores APOYAMOS
UNA NUEVA AGENDA LABORAL inspirada en la defensa de los derechos de los trabajadores
a un TRABAJO DIGNO y a una SEGURIDAD SOCIAL INTEGRAL, SOLIDARIA Y PARA TODOS.
Apreciamos todos los esfuerzos que en esa dirección se realicen.
Trabajadores, Empleadores y Gobiernos debemos asumir el reto
de construir una nueva agenda laboral que integre a todos los sectores y satisfaga
las necesidades de las mayorías. La convocatoria es para todos, el compromiso
es de todos.



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