Número 36

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EL PROYECTO "ALCA" (ASOCIACIÓN DE LIBRE COMERCIO
DE LAS AMÉRICAS)






Luis Enrique Marius






   






PRESENTACIÓN


Mencionar el ALCA se ha transformado en un elemento tan común
obligante a la hora de referirnos, cualquiera sea el ámbito donde se
nos provoque a visualizar la realidad y el futuro de nuestras naciones y de
Latinoamérica en su conjunto.



Sin embargo, apreciamos una serie de riesgos que deben subsanarse
rápidamente, producto de informaciones parciales, muchas veces estereotipadas
y otras utilizadas más en función de intereses particulares que
a partir del fenómeno en sí mismo.


No es nuevo para nosotros que desde los Estados Unidos se
elaboren proyectos que desde los naturales intereses de expansión y dominación
del “patio trasero”, intenten más que ayudarnos a superar
nuestros problemas, a satisfacer sus intereses, ó solucionar sus problemas,
trasladándonos la responsabilidad de aportar nuestros recursos y esfuerzos
para ese fin, independientemente de las consecuencias que se generen sobre nuestras
realidades, naturales y especialmente humanas.



Provocados sanamente por esta situación nos abocamos
a la tarea de revisar las informaciones disponibles, especialmente de los temas
que están siendo motivo de negociación, a los efectos de compartir
con los dirigentes de las organizaciones de trabajadores y con todos aquellos
que se interesen en el tema, un análisis, nuestro análisis, a
partir de las experiencias, angustias y esperanzas del Movimiento de Trabajadores.


Intentamos en esta Primera Parte, asumir los Orígenes
del proyecto, el Proceso desarrollado hasta el momento, y apuntar a Previsibles
Consecuencias, desde la perspectiva de quienes debemos “pagar la factura”,
es decir, quienes de una forma u otra seremos los más impactados en este
proceso.



Aspiramos que esta documentación sea de utilidad para
el análisis y orientación de nuestros dirigentes y organizaciones.


Luis Enrique Marius.

Julio de 2003.






INTRODUCCIÓN


(1.1).- Desde inicios de la década de los 90, la mayoría
de los Gobiernos de Latinoamérica, impulsados por los Estados Unidos,
han iniciado procesos de negociación encaminados a constituir el acuerdo
de libre comercio que podría transformarse en el más importante
del planeta, el ALCA (o Área de Libre Comercio de las Américas).



En los hechos, este proceso se ha desarrollado de manera secreta.
Aunque a lo largo de los años se han publicado extensos y grandilocuentes
documentos sobre las intenciones y objetivos de la negociación, así
como algunos textos vinculados a las negociaciones, las posiciones de cada país
o las fuerzas que operan detrás de cada posición o de cada tema,
no se han informado.


Tal falta de transparencia ha impedido debates democráticos
en cada país y especialmente les ha evitado a los gobiernos tener que
dar cuenta frente a sus ciudadanos acerca de los efectos de las decisiones que
están impulsando.



Esta falta de consulta y participación popular adquiere
especial gravedad, cuando se constata que los acuerdos que podrían suscribirse
comprometerían el futuro de varias generaciones de latinoamericanos.


(1.2).- En los hechos, las negociaciones han avanzado a espaldas
de todos los pueblos americanos.


El ALCA, de acuerdo a lo pautado, sería un acuerdo
entre Estados que -de ser aprobado- puede generar condiciones de explotación
y marginación social y de depredación ambiental desconocidas hasta
ahora, y muy superiores a las que actualmente sufre la región latinoamericana,
y además de forma irreversible.



Por lo mismo, son muchas las organizaciones civiles y sociales
de toda América que han dedicado esfuerzos importantes a informar a sectores
sociales lo más amplios posibles y a promover formas de reacción
que finalmente impidan la imposición de tal acuerdo.


Muchas de estas organizaciones han formado varias redes latinoamericanas
o que abarcan al continente en su totalidad, y que coordinan esfuerzos internacionalmente,
por lo que hoy existe una campaña continental contra el ALCA.


(1.3).- La tarea de organización, información,
educación y coordinación de la acción de resistencia al
ALCA tiene, sin embargo, aún mucho que recorrer y fortalecerse. Es una
tarea que requiere sumar fuerzas y esfuerzos. El presente documento espera hacer
una contribución a ese proceso. En él se busca explicar cuáles
son los efectos previsibles de un acuerdo como el ALCA sobre campesinos y pueblos
indígenas, y sobre los territorios rurales en general. Esperamos que
sea un documento que permita a organizaciones civiles y populares, especialmente
aquéllas ligadas a campesinos y pueblos indígenas, informarse
e informar al respecto, para que sectores lo más amplios posible puedan
tomar posiciones informadas al respecto y actuar de acuerdo a ello.



(1.4).- En los aspectos generales el ALCA (Área de Libre
Comercio de las Américas) es un acuerdo de libre comercio que está
siendo negociado entre todos los gobiernos del hemisferio americano excepto
Cuba.


En ningún momento se ha planteado como un proyecto
o proceso de integración, y su naturaleza es esencialmente económica
y comercial. Su objetivo es imponer reglas comunes en todo el continente que
abran todas las actividades nacionales al control de los grandes capitales.



El proceso se hará mediante la restricción de
diversos derechos y patrimonios de todos los ciudadanos, pero especialmente
de los sectores más débiles: asalariados, campesinos, pueblos
indígenas. En contraste, los capitales e inversionistas transnacionales
recibirán diversas formas de protección y garantías hasta
el momento desconocidas.


(1.5).- Si el ALCA entra en funcionamiento representará
el mercado comercial más grande del mundo, con un PIB de aproximadamente
US$ 8,5 billones de dólares y una población de poco más
de 800 millones de personas.



Pero también, por la peculiar relación que se
establece entre los derechos de propiedad, los derechos de comercio (contra
los Estados Nacionales) y por la revolución tecnológica que lo
alimenta, el ALCA sería el mercado libre cualitativamente mas profundo
del mundo.


(1.6).- Aunque el acuerdo se denomine "de libre comercio",
lo que se busca con el ALCA es el control por parte del gran capital -y especialmente
del gran capital estadounidense- de todas las actividades y recursos de los
países de Latinoamérica. Si se aprueba, sus disposiciones no afectarán
solamente el comercio, sino la producción, los servicios, la propiedad
de la tierra, el agua y los recursos naturales.



Las diversas actividades económicas, y especialmente
las economías campesinas, se verán sometidas a fuertes presiones
y tensiones; las garantías ciudadanas y derechos humanos, los derechos
de las comunidades locales, los derechos de los pueblos indígenas, los
derechos laborales, el derecho al conocimiento y la cultura y formas básicas
de soberanía se verán aún más restringidas que en
la actualidad.


Seremos testigos sufrientes de cómo se privatizan los
espacios y actividades públicos que aún permanecen, y posiblemente
nos veremos enfrentados a formas de represión e ilegalización
inexistentes hasta ahora.



En otras palabras, si el ALCA se aprueba, tendrá una
profunda influencia en la vida económica, social y política de
los pueblos de América.



2. LOS ORÍGENES



(2.1).- El ALCA fue inicialmente propuesto por el Presidente
Bush padre, en 1994,en la primera Cumbre de las Américas, decidiendo
que participen en las negociaciones 34 países, todos los del hemisferio
excepto Cuba.


Desde un inicio, si bien fue presentado como un acuerdo económico,
globalización mediante, afectará irremediablemente todas las áreas
de convivencia política, social y cultural.



Los países participantes adquieren además un
conjunto de compromisos políticos, tanto en términos de sus políticas
internas (las que, entre otras, deben fomentar la privatización y descentralización
dentro del esquema neoliberal, y a partir de las “recomendaciones”
del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial), como de su accionar a
nivel internacional (donde el mayor compromiso se da en torno a la expansión
de los acuerdos de libre comercio).


(2.2).- Inicialmente desde la “Administración
Bush (padre)”, se pensó en un proceso gradual, decidiendo desde
los promotores, quienes debían irse integrando y bajo que condiciones.
Paulatinamente, se aceptó (reducción creciente de las diferentes
situación económicas producto del proceso de globalización,
generalización de Gobiernos más dóciles a las directivas
“norteñas”), que las negociaciones se realizaran en forma
conjunta. Y así se desarrollan las “cumbres”.



(2.3).- Por otro lado, cada una de las cumbres ha sido utilizada
por Estados Unidos para lograr apoyo a sus intereses internacionales (incluyendo
la invasión a Irak, la guerra al terrorismo, etc.), ó a la militarización
de la región latinoamericana (por ejemplo, la imposición del Plan
Colombia).


Entre 1994 y 1998, las negociaciones se centraron en definir
la estructura y organización de la negociación de contenidos.



La discusión de los contenidos se inició en 1998 y debe terminar
el 31 de Diciembre de 2004. Los parlamentos deben aprobar o rechazar el acuerdo
en su totalidad durante el 2005, de forma que el acuerdo entre en vigencia el
31 de diciembre de ese año.


(2.4).- No existió una propuesta presentada en forma
integral, sino simple y esquemáticamente, una serie de objetivos, tan
generales como ambiguos.


En el proceso de las negociaciones fueron y van surgiendo
diferentes temas y problemas, frente a algunos de ellos existe la negativa (por
parte de Estados Unidos) de asumirlos, otros son más impuestos que sugeridos.



(2.5).- Hasta el momento, las negociaciones se han llevado
a cabo de manera secreta. Aunque los textos en negociación fueron publicados
por primera vez durante el 2001 (pueden verse en http://bolivar.c.tclk.net/maaa6b0aaX7EYb36Gwpb/
o en http://www.ftaa-alca.org/alca_s.asp) y se acaba de publicar una segunda
versión, las posiciones de cada país son mantenidas en secreto.


Las declaraciones oficiales al respecto son normalmente aseveraciones
generales de lo que busca cada país, sin entrar en los detalles de las
posiciones. La desinformación alcanza incluso a los parlamentos latinoamericanos.
Por otro lado, los únicos gobiernos que han mostrado alguna oposición
explícita al acuerdo han sido Brasil, Argentina y Venezuela. Brasil y
Argentina ven con preocupación que el ALCA quite toda relevancia al MERCOSUR,
mientras el presidente de Venezuela ha indicado que no firmará sin su
aceptación mediante plebiscito. Sin embargo, las negociaciones siguen
adelante.






3. EL PROCESO


(3.1).- Las negociaciones se han llevado a cabo a través
de tres Cumbres Presidenciales o Cumbres de las Américas (Miami, 1994,
Santiago, 1998 y Québec, 2001), siete reuniones ministeriales (una cada
año y medio desde 1995), y una larga serie de reuniones de los grupos
y Comités de Negociación.



Las Cumbres Presidenciales están destinadas a la toma
las decisiones finales; en las reuniones ministeriales se revisan los acuerdos
logrados por los grupos de negociación y se entregan instrucciones para
las siguientes rondas; los grupos de negociación son los que llegan a
acuerdos sobre los textos a ser presentados a los Ministros y Presidentes para
su aprobación final.


(3.2).- Se han identificado nueve áreas de negociación:
(I) acceso a mercados, (II) agricultura, (III) servicios, (IV) compras gubernamentales,
(V) subsidios y antidumping, (VI) competencia, (VII) propiedad intelectual,
(VIII) solución de controversias y (IX) inversiones.



Cada uno de estos grupos está a cargo de la redacción
de lo que será un capítulo del acuerdo.


Existen además cuatro comités que proponen textos
o sugieren puntos de discusión a los grupos de negociación: (I)
el Grupo de Trabajo sobre Economías más Pequeñas, (II)
el Comité Conjunto de Expertos del Gobierno y del Sector Privado sobre
Comercio Electrónico, (III) el Comité de Representantes Gubernamentales
sobre la Participación de la Sociedad Civil y (IV) el Comité Técnico
de Asuntos Institucionales.



Adicionalmente, hay un "Comité Tripartito",
conformado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización
de Estados Americanos (OEA) y La Comisión Económica de Naciones
Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL).


Este comité actúa como secretaría técnica
del proceso. Son quienes han propuesto muchos de los textos en negociación,
y quienes vigilan que los textos finalmente aprobados sean coherentes con la
Organización Mundial del Comercio (OMC) y no entren en conflicto con
las condiciones exigidas por el FMI o el Banco Mundial.



(3.3).- Oficialmente, las negociaciones son estrictamente gubernamentales,
sin embargo, la participación del empresariado ha sido activa desde muy
temprano en las negociaciones.


A partir de 1996, cada reunión ministerial ha sido
antecedida por una reunión del Foro Empresarial de las Américas,
que se ha convertido en la única organización que sin ser parte
de los gobiernos entrega propuestas formales a ser negociadas.



Adicionalmente, el empresariado participa a través
del Comité Conjunto de Expertos Gubernamentales y del Sector Privado
sobre Comercio Electrónico.


La participación empresarial en las negociaciones se
ha hecho tan "oficial" que los documentos producidos por el Foro Empresarial
de las Américas se publican en www.sice.org, uno de los sitios con información
oficial sobre el ALCA.



(3.4).- La participación de otros sectores sociales
ha sido muy restrictiva.


El Comité de Representantes Gubernamentales sobre la
Participación de la Sociedad Civil sólo recibe opiniones por correo
electrónico y a través de un formato bastante rígido. No
existe mecanismo alguno que garantice que tales opiniones serán escuchadas.




4. LAS REFERENCIAS IDEOLÓGICO-POLITICAS


(4.1).- A fin de poder evaluar plenamente los posibles efectos
del ALCA, es útil tomar en consideración al menos tres factores.



(I).- El primero es que el ALCA es sólo una expresión
más de la ofensiva privatizadora que hoy se lanza a través de
todos los mecanismos y organismos internacionales, incluida la Organización
Mundial del Comercio (OMC). Por lo mismo, el acuerdo no sólo fija nuevas
formas de comercio y propiedad privada, sino que impone un nuevo marco ideológico,
jurídico y político para definir las relaciones entre el capital
transnacional, los Estados y los pueblos latinoamericanos.


En este marco, el ALCA es una figura "proto" jurídica
en la que se expresa la maduración de una nueva forma de dominio de la
riqueza del continente americano por cuenta del capital mundial, personificado
por el capital estadounidense, y que lleva al extremo las condiciones que se
han buscado imponer a través de otros mecanismos internacionales, tales
como el acuerdo del GATT, el accionar de la OMC, o las presiones del Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional.



El ALCA impondrá leyes, conceptos y definiciones que
luego afectarán todos los aspectos de la actividad y la convivencia nacionales,
todo con el fin de asegurar que el gran capital transnacional no tenga límites
y sus ganancias estén garantizadas. El objetivo final es que cada aspecto
de la vida de los habitantes de un país quede bajo el dominio del mercado,
y que se cuente con las regulaciones que garanticen que toda la población
se someterá a tales condiciones.


(II).-En segundo lugar, el ALCA será un texto que se
interpretará cada vez que se aplique.



Aunque algunas de sus cláusulas son extremadamente
detalladas, el grueso de ellas no se pueden aplicar directamente o en forma
literal, sino que fijan marcos de interpretación para tomar decisiones
jurídicas, legislativas, económicas y políticas.


No es posible olvidar que tales interpretaciones serán
llevadas a cabo por individuos y organismos que asumen la privatización
como dogma supremo y que no ven problemas en la limitación creciente
de los derechos de los pueblos.



Tampoco es posible olvidar que todo esto se llevará
a cabo en un contexto en que Estados y las corporaciones transnacionales han
sido situados prácticamente como iguales en cuanto a poderes y atribuciones.


Esperar, por lo tanto, que los excesos del ALCA vayan siendo
corregidos a través de su aplicación sería tan ingenuo
como complaciente. Si el texto en discusión contiene elementos extremadamente
peligrosos, sus interpretaciones futuras pueden ser aún peores.



(III).-El tercer factor es que el ALCA crea, transforma o trastoca
–especialmente de manera implícita- un conjunto de conceptos económicos,
jurídicos y políticos.


Por ejemplo, un conjunto de funciones gubernamentales -incluidas
"las actividades que formen parte de un sistema de seguridad nacional o
para el establecimiento o mantenimiento del orden públicos"- son
transformadas en servicios y posteriormente en servicios "delegables",
lo que en realidad implica la privatización de poderes estatales que
responden a la esencia misma del rol de un Estado, no ya moderno, sino similar
a las dimensiones y cometidos de los Estados en los países denominados
“desarrollados”.



Ejemplos como estos hay muchos y se incluirán a través
del texto.


(4.2).- En conjunto, es posible decir que prever los impactos
del ALCA en forma plena es extremadamente difícil. Lo que estamos viendo
es el intento de poner en marcha una maquinaria poderosa que asegure el dominio
del capital transnacional sobre el continente.


A pesar de todo lo que ha avanzado la privatización
y la concentración en nuestro continente, el ALCA llega donde no se había
llegado antes. Ello implica un cambio de proporciones insospechadas. Entenderlo
y actuar en consecuencia es urgente e indispensable.




5. LAS REFERENCIAS HISTÓRICO-POLITICAS


(5.1).- No es casualidad que el ALCA fuese inicialmente impulsado
por el gobierno de Estados Unidos. Su objetivo central es permitir la expansión
ilimitada y garantizada del capital transnacional en el continente, pero especialmente
de los capitales estadounidenses, que controlan cerca del 80% del producto regional.


Estados Unidos ha utilizado de manera permanente la disparidad
de fuerzas regionales para imponer sus posiciones. Ya desde la primera ronda
de negociaciones logró imponer que todos los países negociando
el ALCA actúen como bloque frente a la OMC.



Luego ha establecido una política de divisiones a través
de negociaciones bilaterales con diversos países de la región
para echar por los suelos cualquier posibilidad de un bloque Latinoamericano
y del Caribe, condicionar los actuales procesos de integración subregional
(MERCOSUR, CAN, SICA, AEC, etc.) y presionar con ello a cualquier país
que muestre algún grado de independencia.


La firma del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados
Unidos es parte central de esta estrategia. Con ello, Chile se subordina a la
agenda política y económica de Estados Unidos y será un
efectivo elemento divisor.



En Centro América, el gobierno de Costa Rica probablemente
jugará un papel similar. Adicionalmente, Estados Unidos continúa
utilizando otros organismos de negociación como la OMPI y la OMC para
ir tras sus objetivos, ya que lo que allí se acuerde deberá incorporarse
automáticamente al ALCA.


(5.2).- Como estrategia económica, el ALCA es en parte
el reflotamiento del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), acuerdo inicialmente
impulsado por la OCDE y que fue posteriormente abandonado producto del fuerte
rechazo social provocado principalmente en Europa.



Es también la continuación y ampliación
del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El capítulo
de inversiones del ALCA, por ejemplo, es casi una copia del mismo capítulo
del TLCAN, pero amplía y hace aún más peligrosa la definición
de qué constituye una inversión.



Los capítulos de servicios y propiedad intelectual también
logran ampliar las garantías otorgadas al capital transnacional en el
TLCAN. Lo que está ocurriendo en México, en términos de
la destrucción de la agricultura campesina, la exacerbación de
la pobreza y la agudización de las migraciones desde el campo debiera
servir como clara muestra de lo que puede traer el ALCA al resto del continente.


(5.3).- Por otro lado, aunque el ALCA es en la actualidad la
negociación multilateral más importante del continente americano,
ya sea relacionada con el comercio o con cualquier otro aspecto de las relaciones
internacionales, e influya de manera importante sobre las demás negociaciones
mutilaterales o bilaterales en el continente, no es el único tratado
de libre comercio que está siendo negociado.



Hay más de una docena de otras negociaciones de acuerdos
bilaterales y multilaterales en que están involucrados los países
americanos, y un número aún más alto de acuerdos ya firmados.


De especial importancia son los acuerdos con la Unión
Europea, y los intentos ya mencionados de varios países latinoamericanos
por llegar a acuerdos especiales con Estados Unidos, estos últimos con
contenidos aún peores que el ALCA.



(5.4).- El problema que se enfrenta, por lo tanto, no es sólo
el ALCA, sino el avance de la privatización y del poderío del
capital transnacional. Cualquier actitud seria frente al ALCA exige no perder
de vista las demás negociaciones. El ALCA, sin embargo, es uno de los
tratados en negociación más agresivos y ambiciosos.


(5.5).- Por otra parte, están subyacentes otros aspectos
de carácter político que, si bien tienen dolorosas experiencias
históricas en la región latinoamericana, hoy asumen nuevas dimensiones
y determinante importancia para los intereses políticos estadounidenses,
entre los cuales y citando a los más determinantes:



(I).- El tema del “armamentismo” y la presencia
militar en Latinoamérica.


No podemos olvidar que la industria de la guerra constituye
uno de los sectores económicos más dinámicos y de mayor
incidencia en las administraciones estadounidenses. Confluencia de intereses
políticos, militares y económicos, este sector está sujeto
a las “leyes del mercado”, es decir, para expandirse debe existir
consumo, y en este caso, deben existir confrontaciones bélicas (por supuesto,
fuera de las fronteras de los Estados Unidos).



Es triste constatar como Gobiernos Latinoamericanos que hacen
gala de afamados discursos sobre la paz, y hasta han suscrito tratados especiales
para garantizar la paz dentro de la región y dirimir los conflictos por
la vía política y negociada, mantengan dentro de sus presupuestos
porcentajes inadmisibles para la compra de armamentos, naturalmente obsoletos
o descontinuados con relación a los avances tecnológicos de los
Estados Unidos en este campo.


(II).- El tema de la “gobernabilidad democrática”
(como se le menciona en distintos foros) o la “consolidación de
las precarias formas democráticas y condicionados espacios de libertad”
imperantes en la región.



Las heridas aún no cicatrizadas dejadas por las dictaduras
que asolaron más de los dos tercios de la región, los sistemáticos
fracasos de las políticas económicas “recomendadas”
(léase: impuestas) y aceptadas dócilmente por las clases políticas
latinoamericanas deficitarias en materia de identidad y de proyectos, el incremento
del desempleo y la marginalidad social, el aumento de la enorme “brecha”
entre riqueza y pobreza, generan naturalmente una situación de alta inestabilidad
política.



Una mayor dependencia de nuestros gobiernos, a partir del ALCA,
obligaría a los Estados Unidos a propiciar y operativizar cambios gubernamentales
en función de sus intereses, más radicales que en el pasado.


(III).- El tema de la preservación del “medio
ambiente”.


Este tema no puede ponerse sobre la mesa de negociación.
No figura ni podrá figurar, ya que los Estados Unidos, generador del
33% del anhídrido carbónico que amplia y profundiza la capa de
ozono y su rechazo sistemático a los acuerdos de Río y de Kyoto,
no tiene la estatura moral para plantearlo.



Además, el objetivo último y esencial es el
mayor grado de explotación de las riquezas naturales sin obstáculos
posibles o pensables.



11.¿QUE HACER?



(11.1).- La oposición y resistencia son posibles


Ante la desvergüenza y brutalidad del ALCA y de los gobiernos
que lo están negociando, es fácil sentirse abrumado, sobrepasado
y quizás hasta derrotado. Nadie estaría más feliz de que
así fuese que los mismos sectores que impulsan y tratan de imponer el
ALCA.



Sin embargo, hay un conjunto amplio de iniciativas y formas
de resistencia posibles o ya en marcha que nos permiten ser optimistas.


(11.2).- Un primer hecho que debemos constatar con relación
al ALCA, es que hoy se oponen a él sectores sociales de todos los países
de América, incluso de Estados Unidos y Canadá.


Justamente si los gobiernos han hecho esfuerzos tan grandes
por mantener las negociaciones secretas, ha sido porque saben que los pueblos
latinoamericanos repudiarían radicalmente el acuerdo si estuvieran plenamente
informados acerca de él.



Lo que es quizás la actitud más arrogante y
anti-democrática de los gobiernos del hemisferio -el secreto- es también
su mayor muestra de debilidad.


En consecuencia, una de las primeras tareas que debemos asumir
en forma inmediata, es la difusión y profundización a todos los
niveles, de éste y otros análisis similares, que permitan asumir
las graves consecuencias de este proyecto.



(11.3).- En segundo lugar, la resistencia es posible. En ocasiones
en que las organizaciones sociales se han movilizado de manera decidida y clara,
ha sido posible presenciar victorias importantes.


Condiciones similares a las que se buscan imponer a través
del capítulo sobre inversiones del ALCA formaron parte del llamado Acuerdo
Multilateral de Inversiones (AMI), acuerdo que fue en algún momento impulsado
con fuerza por los principales países industrializados. La oposición
ciudadana en Europa y las denuncias hechas por diversas organizaciones finalmente
obligaron a los gobiernos involucrados a abandonar sus intentos.


En América Latina, fueron las organizaciones principalmente
de trabajadores, campesinas e indígenas las que impidieron la privatización
del agua potable en Bolivia, y fue un conjunto amplio de organizaciones populares
movilizadas las que impidieron la privatización de la salud en El Salvador.



La campaña realizada en Brasil, motivada e impulsada
por las organizaciones religiosas y sociales, produjo un amplio y determinante
rechazo al ALCA, luego de un plebiscito efectivamente mayoritario.


A partir de estos ejemplos, la promoción y desarrollo
de campañas y movilizaciones populares masivas y persistentes, pueden
generar resultados altamente significativos.


(11.4).- Sin embargo el problema de fondo sigue siendo una
propuesta alternativa.



La lucha contra el ALCA no tendrá éxito si no
es acompañada con un marco referencial de propuestas alternativas.


En este campo es de especial importancia profundizar e impulsar
la propuesta de la CLAN (la Comunidad Latinoamericana de Naciones), elaborada
e impulsada por la CLAT.


(11.5).- En referencia a las alternativas, si hasta el presente
los procesos y propuestas subregionales de integración han sido necesarias
y de vital importancia, fortalecerlas y concretarlas es una tarea urgente e
indispensable.




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