EL INSTITUTO SUBROGA SERVICIOS Y VIOLA EL CONTRATO
Martes 12 de julio de 2005
Miles de pruebas cérvicouterinas que se toman en unidades médicas familiares y hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) son procesadas en laboratorios privados, con los cuales las autoridades del organismo han establecido contratos que van de 30 a 40 millones de pesos.
Más allá de la subrogración de servicios vigente, este año se agudizó el desplazamieto de mano de obra del instituto y la negativa a dotar de insumos para que los empleados realicen sus labores. Las autoridades prefieren pagar a empresas privadas, lo mismo exámenes de laboratorio y estudios especializados que cirugías, denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
Documentos de los contratos emitidos desde agosto del año pasado, unos días después de la reforma a la ley del IMSS, revelan que una de las principales empresas beneficiadas es Laboratorios Química Humana SA de CV, con domicilio en Monte Albán 555, colonia Letrán Valle, en la ciudad de México.
Las autoridades del Seguro Social han enviado órdenes explícitas a las unidades médicas familiares 52, 56, 57, 60, 62, 95, 184 y 185, entre otras, para indicarles que los estudios cérvicouterinos deberán ser llevados a esa empresa para su procesamiento. Esto pese a que la infraestructura del IMSS cuenta con el personal y las instalaciones necesarias para la realización de los diagnósticos.
La información difundida por el secretario de Trabajo del SNTSS, Federico Arrellano Parra, detalla que en los primeros reportes de esa empresa, hacen referencia a la devolución de estudios de Papanicolau de pacientes registradas en el hospital general de zona número 57, La Quebrada.
Tan sólo en una de tantas remesas, el laboratorio mencionado procesó 3 mil 12 estudios. Cada informe detalla la situación de los pacientes, precisa un diagnóstico e incluso emite recomendaciones a los médicos especialistas, como en el caso de una carta girada el 19 de noviembre pasado, donde ese laboratorio detecta una displasia leve y "recomienda realizar colposcopia".
Esta situación no sólo viola la cláusula 70 del contrato colectivo de trabajo, la cual señala que el IMSS debe suministrar a sus empleados el equipo adecuado, instrumental, material y herramientas que sean necesarios para el desempeño de labores, sino otros apartados del convenio bilateral, como el respeto a la materia de trabajo.
Lo anterior ya constituye una clara violación al contrato colectivo y es evidente causal de huelga, además demuestra que no hay ahorro de recursos, al canalizar el servicio de laboratorio de hospitales y clínicas a empresas privadas. En principio, porque el instituto eroga doble vez: a sus trabajadores y, al mismo tiempo, a una empresa privada. "Son intereses oscuros" los que hay detrás, porque se están subrogando servicios básicos, con una intención de dolo deliberado, señaló Arellano Parra.
Los trabajadores empiezan a hacer denuncias por escrito no sólo a su sindicato, sino también a sus superiores en protesta por la salida de las pruebas citológicas, entre otras, y advierten que no se hacen responsables del "mal manejo y diagnóstico de las piezas sustraídas en forma arbitraria y sin enterar al derechohabiente; ¿cómo es posible que se pague cierta cantidad por diagnosticar piezas y no se pueda equipar los laboratorios para que nosotros realicemos las actividades correspondientes de nuestra área?", denuncian los empleados.
Estas quejas se han repetido en la mayoría de las unidades médicas del estado de México, aunque desde ahora empiezan a llegar reportes de subrogración ilegal de otros servicios como hemodiálisis, estudios histopatológicos y hasta cirugías de alta especialidad, estas últimas contratadas en hospitales privados de mediano nivel.
Los trabajadores son desplazados de su materia laboral, y en diversas áreas y unidades los mantienen "sin hacer nada", como estrategia para señalarlos de improductivos e ineficientes, alertó el secretario de Trabajo, y dijo que todo parece formar parte de un plan para entrar de lleno en la privatización del IMSS.
Otras empresas implicadas en estos contratos reclaman al personal del IMSS la realización de listados "ordenados" y "completos" para el correcto pago de sus servicios. Es decir, se pretende que el personal especializado y administrativo del instituto sirva sólo de "enlace" o, en el peor de los casos como office boy entre la dirección del IMSS y las empresas privadas.
Esto desmiente el argumento del director del Seguro Social, Santiago Levy, respecto a que "están preocupados por la situación financiera, cuando prefieren pagar a particulares antes que comprar insumos. Lo que está haciendo la administración es enrarecer el ambiente y aumentar la confrontación con los trabajadores", concluyó Federico Arellano.
FABIOLA MARTINEZ Y PATRICIA MUÑOZ
La Jornada
Documentos de los contratos emitidos desde agosto del año pasado, unos días después de la reforma a la ley del IMSS, revelan que una de las principales empresas beneficiadas es Laboratorios Química Humana SA de CV, con domicilio en Monte Albán 555, colonia Letrán Valle, en la ciudad de México.
Las autoridades del Seguro Social han enviado órdenes explícitas a las unidades médicas familiares 52, 56, 57, 60, 62, 95, 184 y 185, entre otras, para indicarles que los estudios cérvicouterinos deberán ser llevados a esa empresa para su procesamiento. Esto pese a que la infraestructura del IMSS cuenta con el personal y las instalaciones necesarias para la realización de los diagnósticos.
La información difundida por el secretario de Trabajo del SNTSS, Federico Arrellano Parra, detalla que en los primeros reportes de esa empresa, hacen referencia a la devolución de estudios de Papanicolau de pacientes registradas en el hospital general de zona número 57, La Quebrada.
Tan sólo en una de tantas remesas, el laboratorio mencionado procesó 3 mil 12 estudios. Cada informe detalla la situación de los pacientes, precisa un diagnóstico e incluso emite recomendaciones a los médicos especialistas, como en el caso de una carta girada el 19 de noviembre pasado, donde ese laboratorio detecta una displasia leve y "recomienda realizar colposcopia".
Esta situación no sólo viola la cláusula 70 del contrato colectivo de trabajo, la cual señala que el IMSS debe suministrar a sus empleados el equipo adecuado, instrumental, material y herramientas que sean necesarios para el desempeño de labores, sino otros apartados del convenio bilateral, como el respeto a la materia de trabajo.
Lo anterior ya constituye una clara violación al contrato colectivo y es evidente causal de huelga, además demuestra que no hay ahorro de recursos, al canalizar el servicio de laboratorio de hospitales y clínicas a empresas privadas. En principio, porque el instituto eroga doble vez: a sus trabajadores y, al mismo tiempo, a una empresa privada. "Son intereses oscuros" los que hay detrás, porque se están subrogando servicios básicos, con una intención de dolo deliberado, señaló Arellano Parra.
Los trabajadores empiezan a hacer denuncias por escrito no sólo a su sindicato, sino también a sus superiores en protesta por la salida de las pruebas citológicas, entre otras, y advierten que no se hacen responsables del "mal manejo y diagnóstico de las piezas sustraídas en forma arbitraria y sin enterar al derechohabiente; ¿cómo es posible que se pague cierta cantidad por diagnosticar piezas y no se pueda equipar los laboratorios para que nosotros realicemos las actividades correspondientes de nuestra área?", denuncian los empleados.
Estas quejas se han repetido en la mayoría de las unidades médicas del estado de México, aunque desde ahora empiezan a llegar reportes de subrogración ilegal de otros servicios como hemodiálisis, estudios histopatológicos y hasta cirugías de alta especialidad, estas últimas contratadas en hospitales privados de mediano nivel.
Los trabajadores son desplazados de su materia laboral, y en diversas áreas y unidades los mantienen "sin hacer nada", como estrategia para señalarlos de improductivos e ineficientes, alertó el secretario de Trabajo, y dijo que todo parece formar parte de un plan para entrar de lleno en la privatización del IMSS.
Otras empresas implicadas en estos contratos reclaman al personal del IMSS la realización de listados "ordenados" y "completos" para el correcto pago de sus servicios. Es decir, se pretende que el personal especializado y administrativo del instituto sirva sólo de "enlace" o, en el peor de los casos como office boy entre la dirección del IMSS y las empresas privadas.
Esto desmiente el argumento del director del Seguro Social, Santiago Levy, respecto a que "están preocupados por la situación financiera, cuando prefieren pagar a particulares antes que comprar insumos. Lo que está haciendo la administración es enrarecer el ambiente y aumentar la confrontación con los trabajadores", concluyó Federico Arellano.
FABIOLA MARTINEZ Y PATRICIA MUÑOZ
La Jornada
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