Centro Nacional de Promoción Social A. C. - cenpros.org.mx: La Productividad Bajo Sospecha La Productividad Bajo Sospecha ================================================================================ on 22/02/2002 07:47:11 INDICE PRESENTACIÓN PRE - INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN CAPÍTULO 1. LAS NUEVAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO 1.1 La globalización macroeconómica y la flexibilidad microeconómica 1.2 Las tendencias técnico-organizacionales 1.3 Los retos sindicales CAPÍTULO 2. EL METABOLISMO DE LA EMPRESA EN ECONOMÍAS DE MERCADO 2.1 El objetivo 2.2 Las metamorfosis 2.3 Las contradicciones CAPÍTULO 3. LA PRODUCTIVIDAD. EL CONCEPTO, SU MEDICIÓN Y SU PAGO 3.1 Los antecedentes 3.2 El concepto 3.3 La medición 3.4 El pago CAPÍTULO 4. LA PRODUCTIVIDAD. LOS FACTORES Y LOS RESPONSABLES 4.1 Los factores 4.2 Los responsables CAPÍTULO 5. LA PRODUCTIVIDAD. LA PERSPECTIVA DEL TRABAJADOR 5.1 La perspectiva 5.2 Los niveles de conciencia 5.3 La paradoja del "explotado feliz" CAPÍTULO 6. LA PRODUCTIVIDAD. LA ESTRATEGÍA SINDICAL 6.1 Los dilemas 6.2 Las premisas 6.3 La estrategía 6.4 La metodología CONCLUSIONES BIBLIOGRAFÍA NOTAS Para solicitud de ejemplares, comunicarse a: Centro Nacional de Promoción Social, A. C. (CENPROS) Francisco Ayala 69, Colonia Vista Alegre, C. P. 06860, México, D. F. Tels. (55) 5740 4803 / 5740 1855 / 5741 2086 Fax (55) 5740 2569 Correo electrónico: cenpros@prodigy.net.mx / cenpros@cenpros.org.mx Internet: http://www.cenpros.org.mx PRESENTACIÓN Una de las medidas que tomaron los que gobernaban este país, hace algunos años, fue la apertura comercial, obligados por la crisis económica, el problema de la deuda y las presiones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Al abrirse el mercado nacional, las empresas mexicanas tuvieron que competir con otras (muchas de ellas grandes trasnacionales) de otros países en donde las condiciones socio-económicas y productivas eran muy diferentes. Las consecuencias de esta política están a la vista: cadenas productivas desarticuladas, cierre o quiebra de muchas empresas, pérdida de la mitad del mercado interno, además de las repercusiones que tuvo todo esto en el ámbito social como el desempleo, subempleo y los bajos salarios. Las empresas que sobrevivieron lo hicieron con muchos sacrificios, invirtiendo en nuevas tecnologías, cambiando sus métodos de trabajo u orientando sus productos a otros mercados. Apareció entonces, en el lenguaje oficial y empresarial, la palabra productividad. "Ser más productivos es lo único que nos sacará adelante en este mundo de economías globalizadas"; "con productividad nuestros productos podrán competir en el mercado internacional, se crearán más empleos y se mejorarán los salarios", se empezó a escuchar en esos medios. Se convirtió en la palabra de moda y en la más debatida, ya sea tratando de encontrar la definición más correcta y completa del término o buscando el método o fórmula más efectiva para ponerla en práctica en las empresas. La suerte ha sido diversa en la realidad. Las empresas grandes y no pocas medianas han recurrido a diferentes formas y métodos para incrementar la productividad, en algunos casos tomando en cuenta a los trabajadores y sus directivas y en otros simplemente imponiendo los nuevos sistemas de trabajo. La autoridad, por su parte, determinó que en las revisiones contractuales, se incluyera el concepto de productividad y se diera un incentivo o bono a los trabajadores como una compensación a su esfuerzo. Pero, ¿Qué es realmente la productividad? ¿por qué o a quién sirve mejorarla? ¿cómo se mide?. A estas preguntas se les puede dar respuesta desde el punto de vista teórico, técnico o lógico, pero en la práctica no es tan sencillo ya que en el medio laboral y más concretamente en la empresa capitalista, se dan relaciones de trabajo entre personas con intereses muy diferentes y por lo tanto con ideas y concepciones distintas respecto de la productividad. "Para el empresario (dueño de la empresa) la productividad es la gran palanca técnico-organizativa que le permitirá elevar la posibilidad de incrementar sus utilidades..." para el trabajador en cambio, "la productividad sólo tiene sentido si a través de ella aumenta la estabilidad de su empleo y mejoran sus condiciones de trabajo..." Por otro lado, la productividad es un fenómeno que tampoco surge por "generación espontánea", es todo un proceso que para que se dé, tienen que involucrarse todos los actores y responsables de una empresa, incluyendo por supuesto a los trabajadores y su organización sindical. De ahí que necesariamente tiene que darse, previamente, una negociación política entre empresarios y trabajadores para que realmente haya una mejora en los procesos de trabajo, a través de acuerdos en la repartición de los beneficios alcanzados. La decisión de "entrarle" o no a un programa de productividad, es una decisión política que deberán tomar los trabajadores. Si la decisión es sí, lo recomendable es que le "entren" , pero con una estrategia bien diseñada, a corto mediano y largo plazo; que contemple las cuestiones técnicas pero también las implicaciones políticas que tendrá esa decisión. El trabajo que hoy ponemos en manos de nuestro lectores, tiene precisamente ese objetivo: ser una guía para aquellos trabajadores que decidan "entrarle" a la productividad. El trabajo es producto de muchos años de investigación y de confrontar la teoría científica con lo que realmente pasa en los centros de trabajo. Consideramos que es uno de los trabajos más serios y avanzados en la materia, ya que no solamente incursiona en la parte teórica para definirnos lo que es la productividad y otros conceptos ligados al proceso productivo, sino que nos propone una metodología para diseñar una estrategia sindical para enfrentar, con mayores elementos, las propuestas empresariales. Estamos seguros que será de gran utilidad para todos aquellos cuadros y dirigentes del movimiento de trabajadores que deseen utilizar una herramienta como esta para luchar, en ese terreno tan resbaloso y difícil de los procesos productivos, por los objetivos inmediatos pero también de largo plazo de la clase trabajadora. Con ello CENPROS quiere contribuir a la información y formación de los trabajadores para su formación humana. El Director PRE - INTRODUCCIÓN PRIMER ACTO [En el patio de una empresa]: * El patrón (dirigiéndose a sus trabajadores): “Las presiones del mercado son muy fuertes y si no elevamos la productividad, tendremos que cerrar.” * Los trabajadores (nomás pensando): “¡otra vez más trabajo con el mismo salario!” SEGUNDO ACTO [En las líneas de producción de la misma empresa]: * El Jefe de Producción (dirigiéndose a esos mismos trabajadores): “Este es el nuevo sistema de trabajo para elevar la productividad y la calidad; ¡échenle ganas! Asuman una actitud de colaboración, la empresa es de todos. Aprendan a los japoneses que cuando quieren protestar, trabajan más duro; etc., etc., etc.” * Los trabajadores (otra vez, nomás pensando): “... sí, pero los trabajadores japoneses ganan el doble o triple que nosotros.” TERCER ACTO [En la misma empresa]: * El patrón y los trabajadores: ... repitiendo el PRIMER ACTO. ¿CÓMO SE LLAMÓ LA OBRA? *Los patrones también lloran. *La vida no vale nada. *¡Quiero ser japonés! *Otro: ____________________________________ INTRODUCCIÓN Todos los trabajadores saben que las escenas anteriores no son producto de la ciencia-ficción, sino que se presentan cotidianamente en cualquier empresa del mundo; el presente trabajo pretende ofrecer algunos elementos para que los trabajadores puedan saltar, del “nomás pensando” al “nomás actuando” en relación a la productividad. Las sugerencias estratégicas que aquí se presentan se sustentan en una perspectiva de clase y están dirigidas a los trabajadores organizados sindicalmente; un trabajador en forma individual o un sindicato sin identidad política, no negocian con el patrón, sólo simulan su debilidad. Hoy en día, el problema de los trabajadores, no sólo de México sino de muchos países, es de identidad política y consecuentemente, de estrategia de lucha, pero no puede darse lo segundo sin lo primero. Productividad, tema tabú para los trabajadores; situación plenamente justificada si se toma en cuenta que comúnmente en su nombre, se han elevado las cargas de trabajo y se han recortado sistemáticamente los puestos de trabajo dentro de las empresas en economías de mercado. Los trabajadores se enfrentan todos los días durante las más de ocho horas que dura su jornada laboral con los enfoques productivistas patronales, y es en el terreno técnico donde justamente se definen las formas, los métodos y las cargas de trabajo dentro de las empresas. Sin embargo, habrá que reconocer que la sistemática oposición por parte de los trabajadores a tratar cualquier asunto relacionado con la productividad ha creado un peligroso vacío de conocimiento, no sólo sobre lo que ésta realmente significa, sino sobre todo en lo que toca a sus implicaciones técnicas y políticas dentro de las condiciones laborales cotidianas; los trabajadores han dado por hecho, equivocadamente, que ese es un problema que sólo incumbe al patrón y a sus directivos y les han dejado las manos libres. Esta peligrosa situación para los trabajadores se hace más evidente en estos momentos cuando el modo de producción capitalista adquiere dimensiones mundiales, caracterizado por dos fenómenos estrechamente relacionados: * La globalización económica como una tendencia hacia la formación de un sólo mercado mundial con la consecuente expansión del intercambio de mercancías (incluida la fuerza de trabajo) y capitales a nivel macroeconómico; y * La flexibilización de los proceso de trabajo como una tendencia hacia la desregulación total de las relaciones laborales a nivel microeconómico; No hay mucho que argumentar respecto a las consecuencias catastróficas que ha tenido estas dos tenazas de la mundialización del capitalismo sobre las condiciones de vida de los trabajadores del planeta, por lo que se encuentran exigidos de contar con una mayor y mejor preparación en todos los sentidos: político, técnico, jurídico, etc. Si los patrones se preparan para conseguir sus objetivos, los trabajadores también tendrán que hacerlo para no seguir asumiendo únicamente posiciones reactivas, de defensa y, muchas veces, tardías. Así, la productividad no es una moda laboral y el día de hoy, las estrategias obreras ya no pueden basarse en consignas generales surgidas de un malestar justificado, sino que tienen que ser producto del análisis concreto y detallado de la realidad flexibilizadora que se vive cotidianamente en el interior de las empresas, por un lado, y de las tendencias globalizadoras existentes a nivel mundial, por otro; todo ello desde una perspectiva de clase. El discurso y la acción obreras tendrán que pasar de las "vísceras" al "cerebro" y de las "hormonas" a las "neuronas". Economistas, sociólogos, antropólogos, han abordado con notables logros el problema de las relaciones laborales, pero en mi opinión, ha faltado avanzar en un eslabón más que cierra la cadena comprensiva del fenómeno desde la perspectiva del trabajador: el aspecto técnico e ingenieril del proceso de trabajo, es decir, el de la productividad. Justamente, lo que pretendo aquí es "expropiar" parte del conocimiento técnico desarrollado por la Ingeniería Industrial y la Administración en materia de productividad y que ha estado siempre al servicio del capital, para ponerlo al alcance de los trabajadores en forma de elementos técnico-ingenieriles, de tipo teórico y metodológico, necesarios para que puedan desarrollar desde su propia perspectiva, estrategias sobre cómo negociar la productividad de tal forma que mejoren sus condiciones de vida y se fortalezca la cohesión sindical y su conciencia política. Desde luego, no debe suponerse de ninguna manera que estoy proponiendo un "manual" de recetas técnicas únicas para que sean aplicadas ciega y acríticamente por los trabajadores de todas las empresas al momento de enfrentar las propuestas empresariales sobre productividad. Simplemente no existe y no puede existir tal "fórmula mágica” de la productividad, ya que cada ambiente laboral es único debido a la diversidad técnica de cada proceso de trabajo, por un lado; y a la especificidad de las relaciones obrero-patronales que subsisten en cada empresa, por otro; además, cada organización sindical tiene su propia historia y su propio estilo de trabajo. Es importante también dejar claro, que tampoco se pretende con este trabajo inducir a los trabajadores a que acepten y se sometan a las propuestas productivistas flexibilizadoras de los patrones; el dilema de "entrarle" o no a la productividad deberá resolverse a través de una decisión soberana que le compete única y exclusivamente al conjunto de trabajadores integrantes de cada organización sindical. Con lo que sí los trabajadores deberán tener mucho cuidado, es con las visiones economisistas de corto plazo, ya que muchas veces se maneja el asunto de la productividad únicamente como una posibilidad de mejora económica inmediata, lo que los puede deslumbrar y hacer caer en situaciones que conlleven al debilitamiento de la cohesión y la fuerza política de sus organizaciones sindicales, así como a diluir su conciencia política de largo plazo. Así la presente propuesta no fue pensada para el consumo de académicos o estudiosos del tema, sino que está dirigida especialmente a los trabajadores de empresas privadas en general y a los cuadros sindicales en particular, que pretendan elaborar sus propias estrategias para enfrentar el problema de la productividad patronal siempre desde su propia perspectiva de clase. Cabe señalar que el caso de la empresa pública quedó fuera del presente análisis dado que exigía, necesariamente, realizar algunas precisiones particulares en relación a sus objetivos sociales, no de lucro, y a las especificidades de su metabolismo. Sin embargo, me atrevo a asegurar que el diseño de estrategias de negociación de la productividad específicas para los trabajadores "estatales" puede realizarse con base en lo que aquí se desarrolla a partir del Capítulo 3. Intentaré pues, en el presente trabajo, dar respuesta a los siguientes cuestionamientos: ¿en qué consisten las tendencias actuales globalizadoras de la economía y flexibilizadoras de los procesos de trabajo, y qué retos le plantean a la clase trabajadora; ¿cuál es la naturaleza contradictoria de la dinámica de una empresa privada en economías de mercado?; ¿qué se puede entender por productividad dentro de esa dinámica?; ¿qué implicaciones tiene desde la óptica del trabajador?; y ¿qué elementos técnicos y políticos existen para que los trabajadores puedan elaborar, desde su propia perspectiva y a la luz de sus legítimos intereses de clase, sus particulares estrategias de negociación en relación a la productividad? Asunto importante en esta etapa de mundialización del capitalismo neoliberal es la presencia activa y decidida en cualquier sociedad, de una clase obrera consciente y preparada para poner en la mesa de negociaciones su Proyecto de Nación. Desde luego, en ese camino los trabajadores tendrán que sacudirse liderazgos corruptos y cupulares y asumir posturas sindicales democráticas, de clase, independientes de la tutela del Estado. En este sentido, espero que este trabajo contribuya modestamente en los esfuerzos por mejorar la preparación técnico-política en relación a la productividad, de los trabajadores sindicalizados desde una perspectiva más amplia que la economicista. Con esto, lo que quiero decir es que el problema de la productividad necesariamente pasa por el problema político de la identidad de la clase trabajadora. Finalmente, quiero agradecer las invaluables observaciones y comentarios críticos que algunos trabajadores y dirigentes sindicales hicieron durante los últimos años a mis publicaciones, conferencias y asesorías, lo que me permitió dar forma y enriquecer el material que aquí se presenta, sobre el cual, desde luego, asumo toda la responsabilidad. Agradezco infinitamente a CENPROS por el apoyo abierto e incondicional para la publicación de este trabajo; el compromiso de José Merced González y todo su equipo con la formación política de los trabajadores es incuestionable. Asimismo, quiero hacer constar mi eterna gratitud al ya desaparecido Rodolfo F. Peña, Director durante muchos años del suplemento La Jornada Laboral, por haberme dado la oportunidad de publicar parte del material que aquí se presenta. Estoy en deuda desde luego, con Helio Flores, uno de los grandes caricaturistas de nuestro país, por haberme otorgado su confianza ilustrando la portada del trabajo. Por último y como trabajador académico que soy, deseo expresar mi más amplio agradecimiento a la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas, perteneciente al Instituto Politécnico Nacional de México, por todo el apoyo que me ha brindado para poder realizar mis investigaciones laborales, base del presente material; particularmente, mi reconocimiento para Laura Hernández Larios y Cristina Cruz Estrada por la infinita paciencia, diligencia y profesionalismo que tuvieron en la transcripción de mis borradores. El Autor